miércoles, 26 de mayo de 2010

el corazón de la carretera austral

Al día siguiente, salimos de Coyaique en autobús camino de Puyuhuapi. ¿Qué se nos había perdido allá? Pues unas termas y un ventisquero colgante, además de un par de compañeras de viaje!!! Porque de camino a Puyuhuapi, en mitad de un cruce de carretera nos encontramos que Belén y Amparo estaban haciendo dedo!!. Les invitamos a nuestro bus pero lo rechazaron esperando que algún "ángel" caritativo les llevara hacia el norte.

Llegando a nuestro destino, vimos el ventiquero colgante de bien lejos y nos asombró sobremanera. Después de informarnos del alojamientos, precios de autobus y de las termas, decidimos precidir de estas últimas por su alto precio (15 lucas = 15000 pesos chilenos = 21 euros). Al día siguiente, madrugamos para coger, bueno mejor tomar, el bus al ventisquero, pero .. nos dormimos así que hicimos dedo y nos fueron acercando poco a poco hasta el ventiquero, aunque la parte final haya que hacerla andando.

El ventisquero colgante es un glaciar que está tan frio que cuelga sobre una cascada de unos 100 metros de altura, y creando un lago verde turquesa precioso. Para llegar a verlo bien hay q subir un poco a un cerro, pero la hora y media de subida mereció la pena. Espectacular!!.

Para la vuelta, volvimos a hacer dedo, y para nuestra suerte, la furgoneta que nos recogió no sólo nos llevó a Puyuhuapi a recoger las maletas sino que nos llevó hasta el pueblo de La Junta (el nombre describe el sitio perfectamente, es donde se juntan varias carreteras!!).

Una vez allá descubrimos que en estos pueblos todos tienen internet gratis de la municipalidad. Y dando un paseo, nos encontramos a 2 chicas con mochilas preguntando por albergues donde dormir. ¿Y quienes eran? Belén y Amparo!!!!!! que después de vernos, les acercaron a Puerto Cisnes (pueblito con encanto que hablaremos en otra entrada) y después llegaron a la Junta. Pero que pequeño es Chile!!.

Nos juntamos en nuestro albergue y nos contamos historietas y visicitudes varias. Y después de acabar con el licor café y dormir calentitos, cada uno nos dirijimos a lugares distintos. Montse e Igor, tomaron una de las furgonetas más sucias y polvorientas del mundo para llegar a Raul Marín Balmaceda mientras Belén y Amparo, después de 4 horas esperando, llegaron a Futalefú.