jueves, 24 de junio de 2010

SANTIAGO, VALPARAISO Y MAS ALLA

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Santiago de CHile es una ciudad de 4-6 millones de personas, que nos sorprende por varias cosas: Primero, porque el nivel de contaminacion es tan alto que el cielo no es azul, sino gris, y no permite ver con claridad los cerros que rodean la ciudad. En dias de "alta contaminacion" anuncian que matriculas de coches no pueden salir a la calle, y a los niños no se les permite hacer gimnasia en los colegios (para no tragar mas dioxido), segundo, porque parece una ciudad muy tranquila para lo grande que es, y no tan caotica como podria suponerse.

Nuestro hostal ofrece tapones para los oidos, y su "hora de silencio" es la 1pm, asi que sabemos que habr{a fiesta.

El centro historico de santiago muestra grandes edificios coloniales, pero muchos estan cerrados todavia debido a los daños que dejo el terremoto de febrero. Desde Puc{on, donde el terremoto se ha sentido, hemos viajado 700 km de golpe, he ignorado la zona del epicentro, ya que la gente todavia esta recobrandose, y no le haran gracia los turistas. En Santiago no se han caido demasiadas casas, segun nos cuentan Chile esta bien preparada para los terremotos, aunque lo peor fue el Tsunami que llego desoues, cuando por error humano habian desactivado la alerta, y la gente habia vuelto confiada a sus casas.

Es por eso que la ciudad da algo de pena, paseando por lugares malogrados, y pensando que hace cuatro meses no eran asi. Sin embargo, los chilenos te lo cuentan y siguen viviendo como si nada. De hecho, esa noche bebimos un litro de la bebida de moda "terremoto", aunque si no te gusta, siempre puedes puedes tomar una replica (un vaso).

De Santiago se puede destacar el museo Precolombino donde te enseñan bastantes cosas sobre las culturas anteriores a la Inka, que como eran los que "estaban aquí" cuando llegó Colón, a veces hacen olvidar todo la amalgama de culturas y sociedades que convivían en América Latina, antes del siglo XV.

Una de las recomendaciones a hacer sobre comida en Santiago es ir a comer al mercado de pescados, que está muy cerca de la plaza de armas. Allí comemos mariscos variados (almejas, choros, choritos y piure - especie de almeja que contiene muchísima cantidad de yodo, es como chupar un clavo literalmente).

Una de las tardes vemos un documental de Isabel Buss llamado "Mujeres pioneras" que cuenta la emocionante historia de mujeres actuales siendo pioneras en la tierra que dejamos hace tan poco en el sur del país, la patagonia chilena.

El domingo es día de asado, así que el couch surfer de Belén nos invita a comer al cerro de San Cristobal, desde donde se divisa toda la ciudad. La idea de couchsurfing no deja de alucinarnos: como sino, ibamos a estar compartiendo carne, vino y música de guitarra con un grupo de chilenos a los que ni siquiera conocíamos, increible pero cierto.

Poco queda por hacer en Santiago así que nos dirigimos a Valparaiso. Allá Carlos un chileno que ha estudiado en Lugo, está encantado de poder ayudar a unos "gallegos" y nos acojerá casi una semana en su casa. Todo un placer compartir comidas y tragos con él y con Karen.

Valparaiso es un enjambre de casas de colores colgadas de los innumerables cerros que rodean y conforman la ciudad. El centro se compone de varias calles en las que hay miles de puestos callejeros donde todo se puede comprar y vender, desde lechugas, maquinillas de afeitar, libros hasta todo tipo de inventos que nunca adivinarías para que sirven.

Los ascensores típicos son de subida en diagonal, hacen que esta ciudad patrimonio de la humanidad sea amable con cualquier tipo de turista o vecino. Estos ascensores te suben a los distintos cerros desde donde las vistas de la ciudad son espectaculares.

Nos encantó "la Sebastiana", una de las casas de Pablo Neruda en Chile. En ésta se ve el gusto por la decoración que cultivaba uno de los 2 premios nobel de literatura, la otra es Gabriela Mistral.

Esta ciudad tiene unas cuantas casas viejas, así que desgraciadamente también se pueden ver muchos desperfectos provocados por el terremoto, y el gobierno no da abasto para limpiar y arreglarlo todo a pesar de la sorprendente capacidad de recuperación que ha dado el país (el primer día de clase escolar fue 1 mes después del terremoto y asistieron a clase el 90% del alumnado a sus nuevas aulas o a las antiguas ya restauradas).

Entre Viña del Mar y Valparaiso, hay una, digamos, sana rivalidad, una tiene fama de cara y elitista, la otra de trabajadora y barata. En medio del camino que une a ambas existe un Moai regalado por la Isla de Pascua a Valparaiso en su 450 aniversario de fundación.

Belén está con otro couchsurfer que nos invita a su casa de cena y de allí a tomar unos tragos, un miercoles cualquiera con más couchsurfers de la zona, esto no para de sorprendernos. Disfrutamos de la noche de la ciudad con una variopinta vida nocturna.

jueves, 17 de junio de 2010

PUCÓN O COMO VER UN VOLCÁN ACTIVO SIN SALIR QUEMADO

Seguimos subiendo por Chile y el siguiente destino es Pucón, donde se encuentra situado el volcán Villarica. El culo lo tenemos cuadrado después de otras tantas horas de viaje en bus.

Pensabamos parar en el pueblo de Villarica, pero ni era tan barato como nos dijeron ni estaba tan cerca del volcán, asi que nos fuimos a Pucón a alojarnos. Allí un nos alojamos en un caliente y limpio albergue con unos dueños majísimos (él era ludópata y ella alcohólica pero era super amables) que nos tenían la estufa de leña caliente 24 horas y controlaba que no se metieran más israelitas en las habitaciones de lo que habían pagado.

El segundo día las condiciones meteorológicas no eran las adecuadas y no pudimos subir al volcán, así que nos fuimos al parque de Huerquehue (o algo parecido), acompañados por Santi e Irene, puertoriqueña que estaba haciendo un estudio sobre cómo vive el tiempo la gente de diferentes partes del mundo, y cómo se adaptan a la vida en diferentes circunstancias, por ejemplo, en esta parte del mundo, cómo se adaptan a vivir con volcanes activos a su alrededor (volcanes y terremotos , que vida más dura la de los chilenos!!).

En el parque los árboles tienen unos colores increibles y las cascadas y lagos son de cuento de hadas. Y conocimos las araucarias, un árbol típico de la zona y con muchas puntas (vamos un árbol nada abrazable).

Al día siguiente, el tiempo seguía malo, así que nos entretuvimos en unas termas naturales. Ya al cuarto día pudimos subir al volcán. No se puede subir por tu cuenta, tiene que ir con un guía autorizado, además que se necesita ropa técnica para la ascensión, Son 5 horas de subida y las últimas 3 horas es sobre hielo.
No es una tontería de subida, aunque a la vez está pensado para turistas. Así que asequible al fin y al cabo, porque se va a un ritmo adecuado. Aun así, caminando por primera vez con cranpones sobre hielo casi abandonamos, la noche anterior llovió y dejo más hielo y además hacia mucho viento, era muy díficil avanzar.Hubo 10 minutos de incertidumbre, pero llegamos a la cima sin problemas (2880 mts de altura).

Al llegar a la cima debes tener cuidado con respirar el azufre que desprende la boca del volcán. Lo que no tiene precio es ver la lava saltar en el cono volcánico, IMPRESIONANTE E INDESCRIPTIBLE!!!. Eso sí, enseguida para abajo que entre el azufre y la demora en la subida, no podíamos entretenernos.

La bajada fue mucho más divertida: nos tiramos por enormes toboganes de nieve y hielo volcán abajo, sorteando piedras e israelitas maleducados. Te ponían una especie de raqueta en el culo y hacia abajo sin parar. La bajada fueron 2 horas.

En fin, definitivamente éste fue un momento Bucay, que acabamos de celebrar comiendo unos garbanzos con chorizo que desde España no probabamos.

sábado, 12 de junio de 2010

EL BOLSÓN Y BARILOCHE (ARGENTINA) - PUERTO VARAS Y CHILOÉ (CHILE)

Lo importante fue que a la mañana siguiente estábamos en El Bolsón, pueblo hippie y tranquilo, que duerme entre montañas pobladas de Cipreses amarillos en el otoño, que es en la estación en la que estamos. Por supuesto, aquí nos volvemos a encontrar con Amparo y las catalanas, como si del destino se tratase.

Tambien con Hugo, de quién nos habíamos separado por la mañana, 200 kilómetros antes. Con él y su amiga Jazmín nos fuimos a tomar la cerveza artesana típica de El Bolsón. Probamos…unas cuantas, ¡vaya! (picante, de chocolate, frutas,…).

Al día siguiente alquilamos un coche los cuatro visitando el Lago Puelo, el Bosque Tallado y La Casacada Escondida, en donde todos leimos al entrar el mismo cartel de “Cuidado, ladrones”, no le hicios caso; y cuando volvimos al coche nos habían robado las mochilas: Nada imprescindible, pero el resto de la noche se perdió dando parte en la comisaría (habían detenido a un loco que se pasó dos horas golpeando y gritando fuera de sí que lo sacasen de allí).

Para “celebrar el suceso” nos fuimos de parrillada al restaurante “A Punto” (¡sublime churrascada!), y donde el camarero catalán –Oliver- nos invitó a un par de botellitas de cava porque “comparto vuestro sentimiento.

Al día siguiente volvimos con la policía al lugar de los hechos, en acto inútil.
Lo que nos quedaba por ver en este pueblo era la jineteada dominical: Fiesta popular argentina en la que los gauchos montan caballos salvajes. También nos intentaron envenenar con mal vino, y resucitamos con la Carne a la Estaca y el choripán.
Por la noche nos fuimos a Bariloche, donde nos esperaba Belén.

En Bariloche, la conocida Tierra de los Lagos, visitamos el cerro Campanario, el cerro Otto e hicimos una parte del “recorrido chico” (recorrido entre lagos). Estos paisajes se parecen mucho a Suiza, incluso las casas y sus tejados de dos aguas.

Volvemos a toparnos con israelitas en el albergue. Hay muchísimos por aquí. Nos comentan que su gobierno, terminados los dos o tres años de servicio militar obligatorio, les paga un viaje a la Patagonia, o a Tailandia; asi que se pasan el día buscando la manera de pagar lo menos posible en todo lo que hacen, y sorprendentemente ganan a los españoles en este menester. Eso sí, por aquí, la Patagonia extensa, la gente no les tiene demasiado aprecio, tanto por su forma de viajar, como por su carácter cerrado, sobretodo si viajan en grupo.

Se rumorea que no están aquí por casualidad: Existe la teoría subversiva de que Israel está mandando a tanta gente a la Patagonia para incentivarlos a comprar tierras y llegar a crear un estado sionista, en el lugar donde está el bien del planeta que en el futuro será más cotizado: el agua.
En Villa La Angostura visitamos el bosque de los Alerces Milenarios (lo que es curioso debido a que no suelen formar bosques, sino que se encuentran mucho mas esparcidos en el terreno).

Y al día siguiente entrábamos nuevamente en Chile, llegando a Puerto Varas, ciudad vacacional por excelencia de esta parte del país. Conseguimos una buena foto del Volcán Osorno, y vimos las típicas casas de arquitectura germánica que conforman el casco histórico del pueblo.

De aquí nos partimos al día siguiente hacia Chiloé, isla de la parte norte de la patagonia que es como Galicia (quisieron llamarla nueva Galicia, pero el nombre no cuajó), verde, bonita, llena de marisco y dicen que lluviosa. Digo que "dicen" porque a nosotros nos tocó sol en los 2 días que estuvimos. También dicen que Chiloé tiene 2 estaciones: la de invierno y la estación de tre y que acá llueve 13 meses al año. Castro es la ciudad importante de la isla y visitamos las típicas casas construidas sobre el mar, al parecido a Venecia (salvando las diferencias).

Al día siguiente vimos más construcciones típicas en Achao, una de varias islitas, y allá comimos Curanto. El curanto es un plato "endémico" de la zona, consiste en cocinar marisco, carne y verduras, todo junto enterrado y cocinado con piedras calientes. Además pedimos un entrante de erizo, con un sabor a mar era muy intenso.

Dejamos Chiloé con la sensación de que está tierra tiene mucha magia y tesoros por conocer como su cultura propia y la calidez de su gente.

miércoles, 9 de junio de 2010

susto o muete de frío en la frontera

A la mañana siguiente nos levantamos sin ganas de mucho, sobretodo y una indigestión nocturna patatera que no dejó dormir a nadie y obligó a frecuentes paseos al baño y encendiendo todas las luces de la casa por las historias de fantamas que nos contaron el día anterior.

Sin embargo, el resto del día nos lo pasamos muy bien debido a la gente con la que nos fuimos encontrando.

Para empezar, ya de mañana, pidiendo que nos llevasen al pueblo fronterizo de Futalefú (nuestro destino será Bariloche en Argentina) nos llevó un aspirante a conductor de rallies que también llevaba a Hugo, un canario que también está recorriendo todo el continente americano, pero su destino final es Alaska.
Tras 2 horas de espeluznante viaje a 90-100 km por hora por carreteras de gravilla de 1 carril con frecuentes cambios de rasante y curvas cerradas llegamos a Santa Lucía, donde nos apeamos y quedamos medio tirados esperando el autobus que venía de otro pueblo con dirección a Futalefú, aunque sin horario fijo. Allí conocimos a un escritor de libros de viajes, Nacho Docavo Alberti, que estaba recorriendo la carretera austral de norte a sur y estaba tan perdido como nosotros.

Nacho nos enseñó fotos y videos de El Chaltén soterrado hace 2 años por las cenizas del volcán Chaltén que todavía sigue echando humo. Lo más increible es que la gente sigue queriendo vivir ahí, a pesar de que el gobierno haya construido otra ciudad a 100 km de distancia, y se niegue a suministrar electricidad u otras infraestructuras, por considerarlo peligroso.

¿Y a vosotros os afectó el volcán islandés? ¿Porque volvió loco el tráfico aereo, no? POor aquí piensan que "bah, eso son tonterías".

Bueno, pues volviendo al caso, después de horas de espera y cuando intercambiabamos las ideas sobre Chatwin y su libro "Patagonia" aparece el bus. Nos despedimos de Nacho y en el bus conocemos a 2 señores argentinos que desde el primero momento nos creemos que son un duo cómico sacado de "Les Luthiers".

Al llegar a Futalefú nos sorprendió la noticia de que no había bus a Argentina hasta dentro de 2 días. Llevabamos con nosotros a un grupo de israelitas que vínieron en el bus, pero en cuanto supieron que no había bus, se lanzaron a la salida del pueblo a hacer autostop. Así que a nosotros nos quedaba sólo encontrar un transporte o taxi, pero no era fácil, para 5 personas y a 2 horas de cerrar la frontera, nadie se atrevía a llegar hasta el primer pueblo argentino ya que no tendría tiempo de volver. Al final, conseguimos a alguien que nos llevara, al menos, al puesto fronterizo chileno. De allí pasamos andando al puesto fronterizo argentino pensando que allá tendrían el teléfono de un taxista de Trevelín (primer pueblo argentina) pero ...... no lo tenían. Así que allí estabamos 5 adultos a 40 kms del primer pueblo, sin vehiculo y con la frontera cerrada sin poder volver a Chile.

El único coche que pasó llevaba a 2 isrealitas como "paquetes" así que no había mas opciones que esperar que algún taxista viniese desde Trevelín si el conductor del último coche le avisaba. Pero ¿se arriesgaría in taxista a viajar de noche 1 hora para no encontrar a nadie? Si no, quedaba la opción de "dormir" en 1 camping, sin tienda ni saco ninguno de los 5.

Gracias a licor café y algo de comida soportamos el tiempo de espera. Como no llegaba nada de ayuda y sí llegaba el frío, los gendarmes argentinos se "apiadaron" de nosotros y llamaron a un compañero para que nos hiciera de conductor. La diferencia con los gendarmes chilenos es que el argentino es que le "ayudamos" con la "gasolina", es decir, que nos cobró 150 pesos. Lo importante es que llegamos a Trevelín.

La pregunta es, ¿veís a un guardia civil español transportando a 2 españoles y 3 extranjeros que se hayan en la frontera por su irresposabilidad y que les cobre 150 euros? Creemos que la respuesta es no, pero quien sabe.

PD: esa noche dormimos en el mejor hotel de todo el viaje y además, teníamos el desayuno incluido!! un buffet libre!! deluxe.

lunes, 7 de junio de 2010

DEJÁVU (O "DANDO VUELTAS UNA VEZ MÁS)

El camino a Raul Marin Balmaceda no os lo podemos describir porque viajamos en el interior de la parte trasera de una furgoneta, cubiertos con una lona naranja fosforita. Sólo podemos contaros que fue uno de esos momentos en los que el tiempo pasa muuuyyyyy despacio, que tragamos mucho polvo, y que pasamos las horas entretenidos, sujetando con una cuerda el bidón de 100 litros con el que viajábamos, ya que a cada bache saltaba amenazadoramente.(Por cierto, el dinero que no gastamos en transporte público, nos lo gastamos en lavadora, ese mismo dia).

En la parte delantera, iban cómodamente sentados los “barqueros” que trabajaban en uno de los muchos ferris (“barcazas”) de los que el gobierno chileno dispone para que la población se desplace entre islas o penínsulas, sobretodo donde no llega la carretera.

Raúl Marín Balmaceda es una islita situada en la desembocadura del río Palena. Como parte de la Patagonia ancestral, es un paso al pasado, ya que hasta hace dos años no disponían de carretera que los comunicase con el pueblo mas cercano en tierra firme, solo podían alejarse del pueblo por mar. Ahora por lo menos tienen “carretera” (en España llamado “pista de tierra”), aunque las horas de trabajo de los barqueros para que tu coche pueda pasar de un lado a otro del río incluyen 4 horas de descanso a mediodía, a pesar de que el tiempo de viaje en barca son 5 minutos, y ellos vivan al ladito del embarcadero. En fin, ¡será que sus siestas sí que son sagradas!
En el pueblo, las calles son de arena, y sólo disponen de luz eléctrica –mediante generador- de 8 a 13 y 16 a 23 horas. Pueden solicitar luz extra, pero cada hora mas es una pasta.
Nos habíamos decidido a ir hasta Raul Marin Balmaceda porque en la Junta (pueblo cruce de caminos, por el que hay que pasar para llegar a cualquier otro de la zona, por tierra) habíamos visto un folleto en el que hablaban de rutas de trekking que se podían hacer. Además, desde ahí podríamos saltar a Chiloé, la isla token del turismo chileno.

Asi que vamos a la oficina de turismo, que para nuestra sorpresa todavía está abierta, en comparación con otros pueblos en los que tal servicio ya no funciona, puesto que estamos en otoño, y en la mayoría cierran hasta el verano.
La amable informante nos informa de que hemos perdido el barco a Chiloé, y el siguiente no sale hasta dentro de 4 dias.
- Muy bien, pues informanos de qué podemos hacer aquí…
- Podeis ir hasta la playa, y dar un paseo por ella.
- ¿Y qué rutas de trekking hay?
- En verdad no hay. Hay caminos por los que van los trabajadores, pero no están señalizados, y os perderíais. Es que aquí el turismo está empezando.
- Pero nos habían dicho que había…de hecho, ahí hemos visto un camino…
- Sí, pero no os lo recomiendo: vais a ir entre árboles, hasta que desaparezcan porque es zona de leñadores, y ya está.
- ¿Algo más que hacer?
- Hmmm,…en verdad no, porque aquí el turismo está empezando….
(pausa de varios minutos en silencio, tras la que la informante parece preparada para hacernos una confesión)
En verdad, a la entrada del pueblo hay un lodge que organiza cabalgatas a caballo, pero no paga a la asociación, así que oficialmente yo no sé nada).
- Por lo menos habrá un bar…
- Sí, pero no os va a gustar: es de locales.
- ¿Internet?
- No hay, desde el terremoto se cortó la conexión…

Por lo menos conseguimos una lista de hostales. Preguntamos en un par de ellos, y descubrimos que el regateo no funciona: cada uno tiene claro sus precios, y si te ven dudar, te explican que hay lugares mas baratos, indicándote claramente donde.
Nosotros vamos al que nos han dicho se come mejor, “Melinmollu”. Preguntada sobre si podemos utilizar su cocina, su respuesta sincera es “no lo sé. Nadie me lo había pedido nunca”. Idéntica respuesta obtenemos cuando le preguntamos el precio por usar la lavadora.

Definitivamente, están en la época del preturismo, y visto que el tiempo no acompaña, (¡cómo llueve!) decidimos que un par de días de descanso es suficiente: hay que huir de aquí como sea. Le comentamos a nuestra anfitriona el plan, y ponemos en marcha el dispositivo: Ella se comunica por radio-medio de comunicación habitual del pueblo- para saber si alguien nos llevaría de vuelta a la Junta, y nosotros vamos a los carabineros del pueblo, porque cada vez que sale un coche pasa por allí a preguntar si hay que llevar a alguien.

Como no hay suerte, tomamos la barcaza a un puerto que ya habíamos dejado al Sur, Puerto Cisnes, y nos preparamos para 12 horas de viajes entre fiordos, lobos marinos, cormoranes y películas con las que bombardean a los pasajeros durante todo el camino.

¿Y qué hay en Puerto Cisnes?
En realidad, poco. Una fachada de madera, pero estilo griego, en la biblioteca, una placita muy mona y un mirador. Hicimos kayak, acompañados por un león marino. La Puesta de Sol fue lo mejor.

Al dia siguiente estábamos haciendo autostop a la salida del pueblo (un vez mas, traicionados por el transporte público).

Como buenos autostopistas, estamos cargados de paciencia, y de recursos para afrontar las horas de indecisión, tirados en la carretera.
Aun así, el grado de desesperación va aumentando y queda reflejado en las conversaciones.

- Primeros 30 minutos: diálogos intranscendentes, del tipo “a ver qué suerte tenemos hoy” “cuanto tardaran en cogernos, y hasta donde”.
- Segunda media hora: Planificación, “Y qué haremos cuando lleguemos allí…”
- Más de 1 hora: Comienzan las estadísticas, “Cuántos coches han pasado, cuántos han dicho que sólo van hasta la esquina…¿qué pasará en la esquina??”
- Más de 2 horas: Conversaciones hipotéticas: “Y tu que harías si…” (por ej.: te toca la lotería, nos invadiesen los extraterrestres…)
- Más de 3 horas: Juegos prácticos:( porque estarás muerto de frío). Que si tirar una piedra al aire y darle con otra, que si dibujar mapas en el suelo…
- Mas de 5 horas: Desvaríos conversacionales: Cómo decorarías las casas de tus amigos, mandarías a tus hijos a la escuela pública o privada, calzoncillos bóxer o slip,…
Y justo cuando estábamos entretenidos con palo en mano, planificando la redistribución de la casa familiar, llegó el coche policial que nos llevaría de nuevo camino a…. ¡la Junta! (Menuda manera de estropear nuestro momento creativo).
Por cierto, los gendarmes chilenos nos parecen muy amables, al menos con los turistas. ¿Será Pinochet, que les habrá inculcado el deber de ayuda al viajero?
Donde nos dejan, nos vuelve a parar otro coche a la hora, con cuyas conductoras tenemos una conversación desconcertante sobre fenómenos paranormales, fantasmas vistos en diferentes puntos de la carretera por la que circulábamos, y extrañas luces aparecidas entre los valles.
Al llegar a la Junta, camino al lago Roselot, nos ofrecen llevarnos 5 coches, aunque ahora somos nosotros los que queremos estirar las piernas ¿Dónde estaban cuando los necesitábamos?

miércoles, 26 de mayo de 2010

el corazón de la carretera austral

Al día siguiente, salimos de Coyaique en autobús camino de Puyuhuapi. ¿Qué se nos había perdido allá? Pues unas termas y un ventisquero colgante, además de un par de compañeras de viaje!!! Porque de camino a Puyuhuapi, en mitad de un cruce de carretera nos encontramos que Belén y Amparo estaban haciendo dedo!!. Les invitamos a nuestro bus pero lo rechazaron esperando que algún "ángel" caritativo les llevara hacia el norte.

Llegando a nuestro destino, vimos el ventiquero colgante de bien lejos y nos asombró sobremanera. Después de informarnos del alojamientos, precios de autobus y de las termas, decidimos precidir de estas últimas por su alto precio (15 lucas = 15000 pesos chilenos = 21 euros). Al día siguiente, madrugamos para coger, bueno mejor tomar, el bus al ventisquero, pero .. nos dormimos así que hicimos dedo y nos fueron acercando poco a poco hasta el ventiquero, aunque la parte final haya que hacerla andando.

El ventisquero colgante es un glaciar que está tan frio que cuelga sobre una cascada de unos 100 metros de altura, y creando un lago verde turquesa precioso. Para llegar a verlo bien hay q subir un poco a un cerro, pero la hora y media de subida mereció la pena. Espectacular!!.

Para la vuelta, volvimos a hacer dedo, y para nuestra suerte, la furgoneta que nos recogió no sólo nos llevó a Puyuhuapi a recoger las maletas sino que nos llevó hasta el pueblo de La Junta (el nombre describe el sitio perfectamente, es donde se juntan varias carreteras!!).

Una vez allá descubrimos que en estos pueblos todos tienen internet gratis de la municipalidad. Y dando un paseo, nos encontramos a 2 chicas con mochilas preguntando por albergues donde dormir. ¿Y quienes eran? Belén y Amparo!!!!!! que después de vernos, les acercaron a Puerto Cisnes (pueblito con encanto que hablaremos en otra entrada) y después llegaron a la Junta. Pero que pequeño es Chile!!.

Nos juntamos en nuestro albergue y nos contamos historietas y visicitudes varias. Y después de acabar con el licor café y dormir calentitos, cada uno nos dirijimos a lugares distintos. Montse e Igor, tomaron una de las furgonetas más sucias y polvorientas del mundo para llegar a Raul Marín Balmaceda mientras Belén y Amparo, después de 4 horas esperando, llegaron a Futalefú.

sábado, 22 de mayo de 2010

Cueva de la manos - Chile Chico

Aquí va un ejemplo más de la pésima estrategia turística chilena. Nos pasó al volver a Chile Chico. Comentamos a alguien que queríamos ir a Argentina a visitar la archiconocida cueva de las manos (50 euros la entrada y es una réplica, la verdadera sólo es para investigadores) pero nos "daba paja" (dar pereza) los 400 kms que tendríamos que recorrer solo para el caso. Fuimos remitidos a Ferdinando que "sabe como llegar" a la cueva de las manos de Chile Chico. Sólo él.Ni siquiera los de la oficina de información turística. De hecho, se dice que Ferdinando se encargço de retirar las señales que habían para llegar hasta ella.

Después de contactar con Ferdinando, nos dijo que la visita constaba de una caminata de 10 kms, donde además de la cueva, se podía ver el valle de la luna, la piedra enclavada y diversas aves (condores en vuelo bajo, aguilas, ...), todo ello por 25 euros.

Así que decidiendo entre 400 kms de "nada" y 50 leuros o un presunto ladrón de señales, nos decidimos por la segunda opción.

Y desde luego que valió la pena. El caso es que las Pinturas Rupestres que buscábamos están en cuevas en un monte al que hay que subir en una caminata, están expuestas casi al aire libre, abiertas a cualquiera que alcance a llegar hasta allí, sin ningún tipo de protección, como si tuviesen el mismo valor que una pintada callejera.

En la cueva encuentras pinturas de 2 épocas, de hace más de 9000 años y de hace 1500 años. En el periodo intermedio debió de haber unas cuantas erupciones volcánicas que impidieron a los Tehuelches habitarlas. Las pinturas que se ven son animales, alguna cosa medio geométrica y manos positivas y negativas (mancha de las manos en la pared o color soplado sobre la mano, dejando el negativo de la mano en la pared). El tamaño del animal dibujado se refería a la tamaño del rebaño de guanacos, y la longitud del cuello indicaba la distancia de la cueva a la manada. Las manos eran una parte del ritual de la tribu, siendo el jefe el que marcaba la primera mano y a su lado los guerreros, por encima los ancianos, después las mujeres y ,por último, los niños.

Al parecer los Tehuelches pueden considerarse una raza perfecta, tenían buena organización social, no permitían matrimonios si entre los cónyuges existían menos de 5 grados de parentesco (para evitar consanguinidad), medían entre 2,20 y 2,40 metros, Sí, sí, habeís leido bien. No caminaban, iban al trote, y en caso de correr, podían llegar a los 100 km por hora (según el guía).

Como casi siempre, los britanicos estuvieron por acá y se llevaron un "trocito" (1 metro cuadrado de pared con pinturas) de pared para examinarlo...ahora todavia está en el British Museum, y sin fecha de vuelta.

YT, ademas de aprender tantísimas cosa, y enseñarnos otras como la misteriosa piedra enclavada (que nadie sabe quien la puso ahí, ni con qué fin,... ni siquiera el que averiguó la velocidad a la que corrian los Tehuelches ... por cierto, a ver si nos encontráis en la base en la foto), nidos de halcón sobre mierda milenaria de águila (en el que las aguilas dejarian de anidar para siempre si uno de nosotros nos acercasemos demasiado, dejando rastro de nuestro olor).

Por la noche, sin jeep ya, dormimos en Coyahique, "la gran metrópolis de la Patagonia", en un hostal en el que casualmente nos volvimos a encontrar con Jordi y Julia. Un hurra por los encuentros casuales del Camino.