Lo importante fue que a la mañana siguiente estábamos en El Bolsón, pueblo hippie y tranquilo, que duerme entre montañas pobladas de Cipreses amarillos en el otoño, que es en la estación en la que estamos. Por supuesto, aquí nos volvemos a encontrar con Amparo y las catalanas, como si del destino se tratase.
Tambien con Hugo, de quién nos habíamos separado por la mañana, 200 kilómetros antes. Con él y su amiga Jazmín nos fuimos a tomar la cerveza artesana típica de El Bolsón. Probamos…unas cuantas, ¡vaya! (picante, de chocolate, frutas,…).
Al día siguiente alquilamos un coche los cuatro visitando el Lago Puelo, el Bosque Tallado y La Casacada Escondida, en donde todos leimos al entrar el mismo cartel de “Cuidado, ladrones”, no le hicios caso; y cuando volvimos al coche nos habían robado las mochilas: Nada imprescindible, pero el resto de la noche se perdió dando parte en la comisaría (habían detenido a un loco que se pasó dos horas golpeando y gritando fuera de sí que lo sacasen de allí).
Para “celebrar el suceso” nos fuimos de parrillada al restaurante “A Punto” (¡sublime churrascada!), y donde el camarero catalán –Oliver- nos invitó a un par de botellitas de cava porque “comparto vuestro sentimiento.
Al día siguiente volvimos con la policía al lugar de los hechos, en acto inútil.
Lo que nos quedaba por ver en este pueblo era la jineteada dominical: Fiesta popular argentina en la que los gauchos montan caballos salvajes. También nos intentaron envenenar con mal vino, y resucitamos con la Carne a la Estaca y el choripán.
Por la noche nos fuimos a Bariloche, donde nos esperaba Belén.
En Bariloche, la conocida Tierra de los Lagos, visitamos el cerro Campanario, el cerro Otto e hicimos una parte del “recorrido chico” (recorrido entre lagos). Estos paisajes se parecen mucho a Suiza, incluso las casas y sus tejados de dos aguas.
Volvemos a toparnos con israelitas en el albergue. Hay muchísimos por aquí. Nos comentan que su gobierno, terminados los dos o tres años de servicio militar obligatorio, les paga un viaje a la Patagonia, o a Tailandia; asi que se pasan el día buscando la manera de pagar lo menos posible en todo lo que hacen, y sorprendentemente ganan a los españoles en este menester. Eso sí, por aquí, la Patagonia extensa, la gente no les tiene demasiado aprecio, tanto por su forma de viajar, como por su carácter cerrado, sobretodo si viajan en grupo.
Se rumorea que no están aquí por casualidad: Existe la teoría subversiva de que Israel está mandando a tanta gente a la Patagonia para incentivarlos a comprar tierras y llegar a crear un estado sionista, en el lugar donde está el bien del planeta que en el futuro será más cotizado: el agua.
En Villa La Angostura visitamos el bosque de los Alerces Milenarios (lo que es curioso debido a que no suelen formar bosques, sino que se encuentran mucho mas esparcidos en el terreno).
Y al día siguiente entrábamos nuevamente en Chile, llegando a Puerto Varas, ciudad vacacional por excelencia de esta parte del país. Conseguimos una buena foto del Volcán Osorno, y vimos las típicas casas de arquitectura germánica que conforman el casco histórico del pueblo.
De aquí nos partimos al día siguiente hacia Chiloé, isla de la parte norte de la patagonia que es como Galicia (quisieron llamarla nueva Galicia, pero el nombre no cuajó), verde, bonita, llena de marisco y dicen que lluviosa. Digo que "dicen" porque a nosotros nos tocó sol en los 2 días que estuvimos. También dicen que Chiloé tiene 2 estaciones: la de invierno y la estación de tre y que acá llueve 13 meses al año. Castro es la ciudad importante de la isla y visitamos las típicas casas construidas sobre el mar, al parecido a Venecia (salvando las diferencias).
Al día siguiente vimos más construcciones típicas en Achao, una de varias islitas, y allá comimos Curanto. El curanto es un plato "endémico" de la zona, consiste en cocinar marisco, carne y verduras, todo junto enterrado y cocinado con piedras calientes. Además pedimos un entrante de erizo, con un sabor a mar era muy intenso.
Dejamos Chiloé con la sensación de que está tierra tiene mucha magia y tesoros por conocer como su cultura propia y la calidez de su gente.
sábado, 12 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
susto o muete de frío en la frontera
A la mañana siguiente nos levantamos sin ganas de mucho, sobretodo y una indigestión nocturna patatera que no dejó dormir a nadie y obligó a frecuentes paseos al baño y encendiendo todas las luces de la casa por las historias de fantamas que nos contaron el día anterior.
Sin embargo, el resto del día nos lo pasamos muy bien debido a la gente con la que nos fuimos encontrando.
Para empezar, ya de mañana, pidiendo que nos llevasen al pueblo fronterizo de Futalefú (nuestro destino será Bariloche en Argentina) nos llevó un aspirante a conductor de rallies que también llevaba a Hugo, un canario que también está recorriendo todo el continente americano, pero su destino final es Alaska.
Tras 2 horas de espeluznante viaje a 90-100 km por hora por carreteras de gravilla de 1 carril con frecuentes cambios de rasante y curvas cerradas llegamos a Santa Lucía, donde nos apeamos y quedamos medio tirados esperando el autobus que venía de otro pueblo con dirección a Futalefú, aunque sin horario fijo. Allí conocimos a un escritor de libros de viajes, Nacho Docavo Alberti, que estaba recorriendo la carretera austral de norte a sur y estaba tan perdido como nosotros.
Nacho nos enseñó fotos y videos de El Chaltén soterrado hace 2 años por las cenizas del volcán Chaltén que todavía sigue echando humo. Lo más increible es que la gente sigue queriendo vivir ahí, a pesar de que el gobierno haya construido otra ciudad a 100 km de distancia, y se niegue a suministrar electricidad u otras infraestructuras, por considerarlo peligroso.
¿Y a vosotros os afectó el volcán islandés? ¿Porque volvió loco el tráfico aereo, no? POor aquí piensan que "bah, eso son tonterías".
Bueno, pues volviendo al caso, después de horas de espera y cuando intercambiabamos las ideas sobre Chatwin y su libro "Patagonia" aparece el bus. Nos despedimos de Nacho y en el bus conocemos a 2 señores argentinos que desde el primero momento nos creemos que son un duo cómico sacado de "Les Luthiers".
Al llegar a Futalefú nos sorprendió la noticia de que no había bus a Argentina hasta dentro de 2 días. Llevabamos con nosotros a un grupo de israelitas que vínieron en el bus, pero en cuanto supieron que no había bus, se lanzaron a la salida del pueblo a hacer autostop. Así que a nosotros nos quedaba sólo encontrar un transporte o taxi, pero no era fácil, para 5 personas y a 2 horas de cerrar la frontera, nadie se atrevía a llegar hasta el primer pueblo argentino ya que no tendría tiempo de volver. Al final, conseguimos a alguien que nos llevara, al menos, al puesto fronterizo chileno. De allí pasamos andando al puesto fronterizo argentino pensando que allá tendrían el teléfono de un taxista de Trevelín (primer pueblo argentina) pero ...... no lo tenían. Así que allí estabamos 5 adultos a 40 kms del primer pueblo, sin vehiculo y con la frontera cerrada sin poder volver a Chile.
El único coche que pasó llevaba a 2 isrealitas como "paquetes" así que no había mas opciones que esperar que algún taxista viniese desde Trevelín si el conductor del último coche le avisaba. Pero ¿se arriesgaría in taxista a viajar de noche 1 hora para no encontrar a nadie? Si no, quedaba la opción de "dormir" en 1 camping, sin tienda ni saco ninguno de los 5.
Gracias a licor café y algo de comida soportamos el tiempo de espera. Como no llegaba nada de ayuda y sí llegaba el frío, los gendarmes argentinos se "apiadaron" de nosotros y llamaron a un compañero para que nos hiciera de conductor. La diferencia con los gendarmes chilenos es que el argentino es que le "ayudamos" con la "gasolina", es decir, que nos cobró 150 pesos. Lo importante es que llegamos a Trevelín.
La pregunta es, ¿veís a un guardia civil español transportando a 2 españoles y 3 extranjeros que se hayan en la frontera por su irresposabilidad y que les cobre 150 euros? Creemos que la respuesta es no, pero quien sabe.
PD: esa noche dormimos en el mejor hotel de todo el viaje y además, teníamos el desayuno incluido!! un buffet libre!! deluxe.
Sin embargo, el resto del día nos lo pasamos muy bien debido a la gente con la que nos fuimos encontrando.
Para empezar, ya de mañana, pidiendo que nos llevasen al pueblo fronterizo de Futalefú (nuestro destino será Bariloche en Argentina) nos llevó un aspirante a conductor de rallies que también llevaba a Hugo, un canario que también está recorriendo todo el continente americano, pero su destino final es Alaska.
Tras 2 horas de espeluznante viaje a 90-100 km por hora por carreteras de gravilla de 1 carril con frecuentes cambios de rasante y curvas cerradas llegamos a Santa Lucía, donde nos apeamos y quedamos medio tirados esperando el autobus que venía de otro pueblo con dirección a Futalefú, aunque sin horario fijo. Allí conocimos a un escritor de libros de viajes, Nacho Docavo Alberti, que estaba recorriendo la carretera austral de norte a sur y estaba tan perdido como nosotros.
Nacho nos enseñó fotos y videos de El Chaltén soterrado hace 2 años por las cenizas del volcán Chaltén que todavía sigue echando humo. Lo más increible es que la gente sigue queriendo vivir ahí, a pesar de que el gobierno haya construido otra ciudad a 100 km de distancia, y se niegue a suministrar electricidad u otras infraestructuras, por considerarlo peligroso.
¿Y a vosotros os afectó el volcán islandés? ¿Porque volvió loco el tráfico aereo, no? POor aquí piensan que "bah, eso son tonterías".
Bueno, pues volviendo al caso, después de horas de espera y cuando intercambiabamos las ideas sobre Chatwin y su libro "Patagonia" aparece el bus. Nos despedimos de Nacho y en el bus conocemos a 2 señores argentinos que desde el primero momento nos creemos que son un duo cómico sacado de "Les Luthiers".
Al llegar a Futalefú nos sorprendió la noticia de que no había bus a Argentina hasta dentro de 2 días. Llevabamos con nosotros a un grupo de israelitas que vínieron en el bus, pero en cuanto supieron que no había bus, se lanzaron a la salida del pueblo a hacer autostop. Así que a nosotros nos quedaba sólo encontrar un transporte o taxi, pero no era fácil, para 5 personas y a 2 horas de cerrar la frontera, nadie se atrevía a llegar hasta el primer pueblo argentino ya que no tendría tiempo de volver. Al final, conseguimos a alguien que nos llevara, al menos, al puesto fronterizo chileno. De allí pasamos andando al puesto fronterizo argentino pensando que allá tendrían el teléfono de un taxista de Trevelín (primer pueblo argentina) pero ...... no lo tenían. Así que allí estabamos 5 adultos a 40 kms del primer pueblo, sin vehiculo y con la frontera cerrada sin poder volver a Chile.
El único coche que pasó llevaba a 2 isrealitas como "paquetes" así que no había mas opciones que esperar que algún taxista viniese desde Trevelín si el conductor del último coche le avisaba. Pero ¿se arriesgaría in taxista a viajar de noche 1 hora para no encontrar a nadie? Si no, quedaba la opción de "dormir" en 1 camping, sin tienda ni saco ninguno de los 5.
Gracias a licor café y algo de comida soportamos el tiempo de espera. Como no llegaba nada de ayuda y sí llegaba el frío, los gendarmes argentinos se "apiadaron" de nosotros y llamaron a un compañero para que nos hiciera de conductor. La diferencia con los gendarmes chilenos es que el argentino es que le "ayudamos" con la "gasolina", es decir, que nos cobró 150 pesos. Lo importante es que llegamos a Trevelín.
La pregunta es, ¿veís a un guardia civil español transportando a 2 españoles y 3 extranjeros que se hayan en la frontera por su irresposabilidad y que les cobre 150 euros? Creemos que la respuesta es no, pero quien sabe.
PD: esa noche dormimos en el mejor hotel de todo el viaje y además, teníamos el desayuno incluido!! un buffet libre!! deluxe.
lunes, 7 de junio de 2010
DEJÁVU (O "DANDO VUELTAS UNA VEZ MÁS)
El camino a Raul Marin Balmaceda no os lo podemos describir porque viajamos en el interior de la parte trasera de una furgoneta, cubiertos con una lona naranja fosforita. Sólo podemos contaros que fue uno de esos momentos en los que el tiempo pasa muuuyyyyy despacio, que tragamos mucho polvo, y que pasamos las horas entretenidos, sujetando con una cuerda el bidón de 100 litros con el que viajábamos, ya que a cada bache saltaba amenazadoramente.(Por cierto, el dinero que no gastamos en transporte público, nos lo gastamos en lavadora, ese mismo dia).
En la parte delantera, iban cómodamente sentados los “barqueros” que trabajaban en uno de los muchos ferris (“barcazas”) de los que el gobierno chileno dispone para que la población se desplace entre islas o penínsulas, sobretodo donde no llega la carretera.
Raúl Marín Balmaceda es una islita situada en la desembocadura del río Palena. Como parte de la Patagonia ancestral, es un paso al pasado, ya que hasta hace dos años no disponían de carretera que los comunicase con el pueblo mas cercano en tierra firme, solo podían alejarse del pueblo por mar. Ahora por lo menos tienen “carretera” (en España llamado “pista de tierra”), aunque las horas de trabajo de los barqueros para que tu coche pueda pasar de un lado a otro del río incluyen 4 horas de descanso a mediodía, a pesar de que el tiempo de viaje en barca son 5 minutos, y ellos vivan al ladito del embarcadero. En fin, ¡será que sus siestas sí que son sagradas!
En el pueblo, las calles son de arena, y sólo disponen de luz eléctrica –mediante generador- de 8 a 13 y 16 a 23 horas. Pueden solicitar luz extra, pero cada hora mas es una pasta.
Nos habíamos decidido a ir hasta Raul Marin Balmaceda porque en la Junta (pueblo cruce de caminos, por el que hay que pasar para llegar a cualquier otro de la zona, por tierra) habíamos visto un folleto en el que hablaban de rutas de trekking que se podían hacer. Además, desde ahí podríamos saltar a Chiloé, la isla token del turismo chileno.
Asi que vamos a la oficina de turismo, que para nuestra sorpresa todavía está abierta, en comparación con otros pueblos en los que tal servicio ya no funciona, puesto que estamos en otoño, y en la mayoría cierran hasta el verano.
La amable informante nos informa de que hemos perdido el barco a Chiloé, y el siguiente no sale hasta dentro de 4 dias.
- Muy bien, pues informanos de qué podemos hacer aquí…
- Podeis ir hasta la playa, y dar un paseo por ella.
- ¿Y qué rutas de trekking hay?
- En verdad no hay. Hay caminos por los que van los trabajadores, pero no están señalizados, y os perderíais. Es que aquí el turismo está empezando.
- Pero nos habían dicho que había…de hecho, ahí hemos visto un camino…
- Sí, pero no os lo recomiendo: vais a ir entre árboles, hasta que desaparezcan porque es zona de leñadores, y ya está.
- ¿Algo más que hacer?
- Hmmm,…en verdad no, porque aquí el turismo está empezando….
(pausa de varios minutos en silencio, tras la que la informante parece preparada para hacernos una confesión)
En verdad, a la entrada del pueblo hay un lodge que organiza cabalgatas a caballo, pero no paga a la asociación, así que oficialmente yo no sé nada).
- Por lo menos habrá un bar…
- Sí, pero no os va a gustar: es de locales.
- ¿Internet?
- No hay, desde el terremoto se cortó la conexión…
Por lo menos conseguimos una lista de hostales. Preguntamos en un par de ellos, y descubrimos que el regateo no funciona: cada uno tiene claro sus precios, y si te ven dudar, te explican que hay lugares mas baratos, indicándote claramente donde.
Nosotros vamos al que nos han dicho se come mejor, “Melinmollu”. Preguntada sobre si podemos utilizar su cocina, su respuesta sincera es “no lo sé. Nadie me lo había pedido nunca”. Idéntica respuesta obtenemos cuando le preguntamos el precio por usar la lavadora.
Definitivamente, están en la época del preturismo, y visto que el tiempo no acompaña, (¡cómo llueve!) decidimos que un par de días de descanso es suficiente: hay que huir de aquí como sea. Le comentamos a nuestra anfitriona el plan, y ponemos en marcha el dispositivo: Ella se comunica por radio-medio de comunicación habitual del pueblo- para saber si alguien nos llevaría de vuelta a la Junta, y nosotros vamos a los carabineros del pueblo, porque cada vez que sale un coche pasa por allí a preguntar si hay que llevar a alguien.
Como no hay suerte, tomamos la barcaza a un puerto que ya habíamos dejado al Sur, Puerto Cisnes, y nos preparamos para 12 horas de viajes entre fiordos, lobos marinos, cormoranes y películas con las que bombardean a los pasajeros durante todo el camino.
¿Y qué hay en Puerto Cisnes?
En realidad, poco. Una fachada de madera, pero estilo griego, en la biblioteca, una placita muy mona y un mirador. Hicimos kayak, acompañados por un león marino. La Puesta de Sol fue lo mejor.
Al dia siguiente estábamos haciendo autostop a la salida del pueblo (un vez mas, traicionados por el transporte público).
Como buenos autostopistas, estamos cargados de paciencia, y de recursos para afrontar las horas de indecisión, tirados en la carretera.
Aun así, el grado de desesperación va aumentando y queda reflejado en las conversaciones.
- Primeros 30 minutos: diálogos intranscendentes, del tipo “a ver qué suerte tenemos hoy” “cuanto tardaran en cogernos, y hasta donde”.
- Segunda media hora: Planificación, “Y qué haremos cuando lleguemos allí…”
- Más de 1 hora: Comienzan las estadísticas, “Cuántos coches han pasado, cuántos han dicho que sólo van hasta la esquina…¿qué pasará en la esquina??”
- Más de 2 horas: Conversaciones hipotéticas: “Y tu que harías si…” (por ej.: te toca la lotería, nos invadiesen los extraterrestres…)
- Más de 3 horas: Juegos prácticos:( porque estarás muerto de frío). Que si tirar una piedra al aire y darle con otra, que si dibujar mapas en el suelo…
- Mas de 5 horas: Desvaríos conversacionales: Cómo decorarías las casas de tus amigos, mandarías a tus hijos a la escuela pública o privada, calzoncillos bóxer o slip,…
Y justo cuando estábamos entretenidos con palo en mano, planificando la redistribución de la casa familiar, llegó el coche policial que nos llevaría de nuevo camino a…. ¡la Junta! (Menuda manera de estropear nuestro momento creativo).
Por cierto, los gendarmes chilenos nos parecen muy amables, al menos con los turistas. ¿Será Pinochet, que les habrá inculcado el deber de ayuda al viajero?
Donde nos dejan, nos vuelve a parar otro coche a la hora, con cuyas conductoras tenemos una conversación desconcertante sobre fenómenos paranormales, fantasmas vistos en diferentes puntos de la carretera por la que circulábamos, y extrañas luces aparecidas entre los valles.
Al llegar a la Junta, camino al lago Roselot, nos ofrecen llevarnos 5 coches, aunque ahora somos nosotros los que queremos estirar las piernas ¿Dónde estaban cuando los necesitábamos?
En la parte delantera, iban cómodamente sentados los “barqueros” que trabajaban en uno de los muchos ferris (“barcazas”) de los que el gobierno chileno dispone para que la población se desplace entre islas o penínsulas, sobretodo donde no llega la carretera.
Raúl Marín Balmaceda es una islita situada en la desembocadura del río Palena. Como parte de la Patagonia ancestral, es un paso al pasado, ya que hasta hace dos años no disponían de carretera que los comunicase con el pueblo mas cercano en tierra firme, solo podían alejarse del pueblo por mar. Ahora por lo menos tienen “carretera” (en España llamado “pista de tierra”), aunque las horas de trabajo de los barqueros para que tu coche pueda pasar de un lado a otro del río incluyen 4 horas de descanso a mediodía, a pesar de que el tiempo de viaje en barca son 5 minutos, y ellos vivan al ladito del embarcadero. En fin, ¡será que sus siestas sí que son sagradas!
En el pueblo, las calles son de arena, y sólo disponen de luz eléctrica –mediante generador- de 8 a 13 y 16 a 23 horas. Pueden solicitar luz extra, pero cada hora mas es una pasta.
Nos habíamos decidido a ir hasta Raul Marin Balmaceda porque en la Junta (pueblo cruce de caminos, por el que hay que pasar para llegar a cualquier otro de la zona, por tierra) habíamos visto un folleto en el que hablaban de rutas de trekking que se podían hacer. Además, desde ahí podríamos saltar a Chiloé, la isla token del turismo chileno.
Asi que vamos a la oficina de turismo, que para nuestra sorpresa todavía está abierta, en comparación con otros pueblos en los que tal servicio ya no funciona, puesto que estamos en otoño, y en la mayoría cierran hasta el verano.
La amable informante nos informa de que hemos perdido el barco a Chiloé, y el siguiente no sale hasta dentro de 4 dias.
- Muy bien, pues informanos de qué podemos hacer aquí…
- Podeis ir hasta la playa, y dar un paseo por ella.
- ¿Y qué rutas de trekking hay?
- En verdad no hay. Hay caminos por los que van los trabajadores, pero no están señalizados, y os perderíais. Es que aquí el turismo está empezando.
- Pero nos habían dicho que había…de hecho, ahí hemos visto un camino…
- Sí, pero no os lo recomiendo: vais a ir entre árboles, hasta que desaparezcan porque es zona de leñadores, y ya está.
- ¿Algo más que hacer?
- Hmmm,…en verdad no, porque aquí el turismo está empezando….
(pausa de varios minutos en silencio, tras la que la informante parece preparada para hacernos una confesión)
En verdad, a la entrada del pueblo hay un lodge que organiza cabalgatas a caballo, pero no paga a la asociación, así que oficialmente yo no sé nada).
- Por lo menos habrá un bar…
- Sí, pero no os va a gustar: es de locales.
- ¿Internet?
- No hay, desde el terremoto se cortó la conexión…
Por lo menos conseguimos una lista de hostales. Preguntamos en un par de ellos, y descubrimos que el regateo no funciona: cada uno tiene claro sus precios, y si te ven dudar, te explican que hay lugares mas baratos, indicándote claramente donde.
Nosotros vamos al que nos han dicho se come mejor, “Melinmollu”. Preguntada sobre si podemos utilizar su cocina, su respuesta sincera es “no lo sé. Nadie me lo había pedido nunca”. Idéntica respuesta obtenemos cuando le preguntamos el precio por usar la lavadora.
Definitivamente, están en la época del preturismo, y visto que el tiempo no acompaña, (¡cómo llueve!) decidimos que un par de días de descanso es suficiente: hay que huir de aquí como sea. Le comentamos a nuestra anfitriona el plan, y ponemos en marcha el dispositivo: Ella se comunica por radio-medio de comunicación habitual del pueblo- para saber si alguien nos llevaría de vuelta a la Junta, y nosotros vamos a los carabineros del pueblo, porque cada vez que sale un coche pasa por allí a preguntar si hay que llevar a alguien.
Como no hay suerte, tomamos la barcaza a un puerto que ya habíamos dejado al Sur, Puerto Cisnes, y nos preparamos para 12 horas de viajes entre fiordos, lobos marinos, cormoranes y películas con las que bombardean a los pasajeros durante todo el camino.
¿Y qué hay en Puerto Cisnes?
En realidad, poco. Una fachada de madera, pero estilo griego, en la biblioteca, una placita muy mona y un mirador. Hicimos kayak, acompañados por un león marino. La Puesta de Sol fue lo mejor.
Al dia siguiente estábamos haciendo autostop a la salida del pueblo (un vez mas, traicionados por el transporte público).
Como buenos autostopistas, estamos cargados de paciencia, y de recursos para afrontar las horas de indecisión, tirados en la carretera.
Aun así, el grado de desesperación va aumentando y queda reflejado en las conversaciones.
- Primeros 30 minutos: diálogos intranscendentes, del tipo “a ver qué suerte tenemos hoy” “cuanto tardaran en cogernos, y hasta donde”.
- Segunda media hora: Planificación, “Y qué haremos cuando lleguemos allí…”
- Más de 1 hora: Comienzan las estadísticas, “Cuántos coches han pasado, cuántos han dicho que sólo van hasta la esquina…¿qué pasará en la esquina??”
- Más de 2 horas: Conversaciones hipotéticas: “Y tu que harías si…” (por ej.: te toca la lotería, nos invadiesen los extraterrestres…)
- Más de 3 horas: Juegos prácticos:( porque estarás muerto de frío). Que si tirar una piedra al aire y darle con otra, que si dibujar mapas en el suelo…
- Mas de 5 horas: Desvaríos conversacionales: Cómo decorarías las casas de tus amigos, mandarías a tus hijos a la escuela pública o privada, calzoncillos bóxer o slip,…
Y justo cuando estábamos entretenidos con palo en mano, planificando la redistribución de la casa familiar, llegó el coche policial que nos llevaría de nuevo camino a…. ¡la Junta! (Menuda manera de estropear nuestro momento creativo).
Por cierto, los gendarmes chilenos nos parecen muy amables, al menos con los turistas. ¿Será Pinochet, que les habrá inculcado el deber de ayuda al viajero?
Donde nos dejan, nos vuelve a parar otro coche a la hora, con cuyas conductoras tenemos una conversación desconcertante sobre fenómenos paranormales, fantasmas vistos en diferentes puntos de la carretera por la que circulábamos, y extrañas luces aparecidas entre los valles.
Al llegar a la Junta, camino al lago Roselot, nos ofrecen llevarnos 5 coches, aunque ahora somos nosotros los que queremos estirar las piernas ¿Dónde estaban cuando los necesitábamos?
miércoles, 26 de mayo de 2010
el corazón de la carretera austral
Al día siguiente, salimos de Coyaique en autobús camino de Puyuhuapi. ¿Qué se nos había perdido allá? Pues unas termas y un ventisquero colgante, además de un par de compañeras de viaje!!! Porque de camino a Puyuhuapi, en mitad de un cruce de carretera nos encontramos que Belén y Amparo estaban haciendo dedo!!. Les invitamos a nuestro bus pero lo rechazaron esperando que algún "ángel" caritativo les llevara hacia el norte.
Llegando a nuestro destino, vimos el ventiquero colgante de bien lejos y nos asombró sobremanera. Después de informarnos del alojamientos, precios de autobus y de las termas, decidimos precidir de estas últimas por su alto precio (15 lucas = 15000 pesos chilenos = 21 euros). Al día siguiente, madrugamos para coger, bueno mejor tomar, el bus al ventisquero, pero .. nos dormimos así que hicimos dedo y nos fueron acercando poco a poco hasta el ventiquero, aunque la parte final haya que hacerla andando.
El ventisquero colgante es un glaciar que está tan frio que cuelga sobre una cascada de unos 100 metros de altura, y creando un lago verde turquesa precioso. Para llegar a verlo bien hay q subir un poco a un cerro, pero la hora y media de subida mereció la pena. Espectacular!!.
Para la vuelta, volvimos a hacer dedo, y para nuestra suerte, la furgoneta que nos recogió no sólo nos llevó a Puyuhuapi a recoger las maletas sino que nos llevó hasta el pueblo de La Junta (el nombre describe el sitio perfectamente, es donde se juntan varias carreteras!!).
Una vez allá descubrimos que en estos pueblos todos tienen internet gratis de la municipalidad. Y dando un paseo, nos encontramos a 2 chicas con mochilas preguntando por albergues donde dormir. ¿Y quienes eran? Belén y Amparo!!!!!! que después de vernos, les acercaron a Puerto Cisnes (pueblito con encanto que hablaremos en otra entrada) y después llegaron a la Junta. Pero que pequeño es Chile!!.
Nos juntamos en nuestro albergue y nos contamos historietas y visicitudes varias. Y después de acabar con el licor café y dormir calentitos, cada uno nos dirijimos a lugares distintos. Montse e Igor, tomaron una de las furgonetas más sucias y polvorientas del mundo para llegar a Raul Marín Balmaceda mientras Belén y Amparo, después de 4 horas esperando, llegaron a Futalefú.
Llegando a nuestro destino, vimos el ventiquero colgante de bien lejos y nos asombró sobremanera. Después de informarnos del alojamientos, precios de autobus y de las termas, decidimos precidir de estas últimas por su alto precio (15 lucas = 15000 pesos chilenos = 21 euros). Al día siguiente, madrugamos para coger, bueno mejor tomar, el bus al ventisquero, pero .. nos dormimos así que hicimos dedo y nos fueron acercando poco a poco hasta el ventiquero, aunque la parte final haya que hacerla andando.
El ventisquero colgante es un glaciar que está tan frio que cuelga sobre una cascada de unos 100 metros de altura, y creando un lago verde turquesa precioso. Para llegar a verlo bien hay q subir un poco a un cerro, pero la hora y media de subida mereció la pena. Espectacular!!.
Para la vuelta, volvimos a hacer dedo, y para nuestra suerte, la furgoneta que nos recogió no sólo nos llevó a Puyuhuapi a recoger las maletas sino que nos llevó hasta el pueblo de La Junta (el nombre describe el sitio perfectamente, es donde se juntan varias carreteras!!).
Una vez allá descubrimos que en estos pueblos todos tienen internet gratis de la municipalidad. Y dando un paseo, nos encontramos a 2 chicas con mochilas preguntando por albergues donde dormir. ¿Y quienes eran? Belén y Amparo!!!!!! que después de vernos, les acercaron a Puerto Cisnes (pueblito con encanto que hablaremos en otra entrada) y después llegaron a la Junta. Pero que pequeño es Chile!!.
Nos juntamos en nuestro albergue y nos contamos historietas y visicitudes varias. Y después de acabar con el licor café y dormir calentitos, cada uno nos dirijimos a lugares distintos. Montse e Igor, tomaron una de las furgonetas más sucias y polvorientas del mundo para llegar a Raul Marín Balmaceda mientras Belén y Amparo, después de 4 horas esperando, llegaron a Futalefú.
sábado, 22 de mayo de 2010
Cueva de la manos - Chile Chico
Aquí va un ejemplo más de la pésima estrategia turística chilena. Nos pasó al volver a Chile Chico. Comentamos a alguien que queríamos ir a Argentina a visitar la archiconocida cueva de las manos (50 euros la entrada y es una réplica, la verdadera sólo es para investigadores) pero nos "daba paja" (dar pereza) los 400 kms que tendríamos que recorrer solo para el caso. Fuimos remitidos a Ferdinando que "sabe como llegar" a la cueva de las manos de Chile Chico. Sólo él.Ni siquiera los de la oficina de información turística. De hecho, se dice que Ferdinando se encargço de retirar las señales que habían para llegar hasta ella.
Después de contactar con Ferdinando, nos dijo que la visita constaba de una caminata de 10 kms, donde además de la cueva, se podía ver el valle de la luna, la piedra enclavada y diversas aves (condores en vuelo bajo, aguilas, ...), todo ello por 25 euros.
Así que decidiendo entre 400 kms de "nada" y 50 leuros o un presunto ladrón de señales, nos decidimos por la segunda opción.
Y desde luego que valió la pena. El caso es que las Pinturas Rupestres que buscábamos están en cuevas en un monte al que hay que subir en una caminata, están expuestas casi al aire libre, abiertas a cualquiera que alcance a llegar hasta allí, sin ningún tipo de protección, como si tuviesen el mismo valor que una pintada callejera.
En la cueva encuentras pinturas de 2 épocas, de hace más de 9000 años y de hace 1500 años. En el periodo intermedio debió de haber unas cuantas erupciones volcánicas que impidieron a los Tehuelches habitarlas. Las pinturas que se ven son animales, alguna cosa medio geométrica y manos positivas y negativas (mancha de las manos en la pared o color soplado sobre la mano, dejando el negativo de la mano en la pared). El tamaño del animal dibujado se refería a la tamaño del rebaño de guanacos, y la longitud del cuello indicaba la distancia de la cueva a la manada. Las manos eran una parte del ritual de la tribu, siendo el jefe el que marcaba la primera mano y a su lado los guerreros, por encima los ancianos, después las mujeres y ,por último, los niños.
Al parecer los Tehuelches pueden considerarse una raza perfecta, tenían buena organización social, no permitían matrimonios si entre los cónyuges existían menos de 5 grados de parentesco (para evitar consanguinidad), medían entre 2,20 y 2,40 metros, Sí, sí, habeís leido bien. No caminaban, iban al trote, y en caso de correr, podían llegar a los 100 km por hora (según el guía).
Como casi siempre, los britanicos estuvieron por acá y se llevaron un "trocito" (1 metro cuadrado de pared con pinturas) de pared para examinarlo...ahora todavia está en el British Museum, y sin fecha de vuelta.
YT, ademas de aprender tantísimas cosa, y enseñarnos otras como la misteriosa piedra enclavada (que nadie sabe quien la puso ahí, ni con qué fin,... ni siquiera el que averiguó la velocidad a la que corrian los Tehuelches ... por cierto, a ver si nos encontráis en la base en la foto), nidos de halcón sobre mierda milenaria de águila (en el que las aguilas dejarian de anidar para siempre si uno de nosotros nos acercasemos demasiado, dejando rastro de nuestro olor).
Por la noche, sin jeep ya, dormimos en Coyahique, "la gran metrópolis de la Patagonia", en un hostal en el que casualmente nos volvimos a encontrar con Jordi y Julia. Un hurra por los encuentros casuales del Camino.
Después de contactar con Ferdinando, nos dijo que la visita constaba de una caminata de 10 kms, donde además de la cueva, se podía ver el valle de la luna, la piedra enclavada y diversas aves (condores en vuelo bajo, aguilas, ...), todo ello por 25 euros.
Así que decidiendo entre 400 kms de "nada" y 50 leuros o un presunto ladrón de señales, nos decidimos por la segunda opción.
Y desde luego que valió la pena. El caso es que las Pinturas Rupestres que buscábamos están en cuevas en un monte al que hay que subir en una caminata, están expuestas casi al aire libre, abiertas a cualquiera que alcance a llegar hasta allí, sin ningún tipo de protección, como si tuviesen el mismo valor que una pintada callejera.
En la cueva encuentras pinturas de 2 épocas, de hace más de 9000 años y de hace 1500 años. En el periodo intermedio debió de haber unas cuantas erupciones volcánicas que impidieron a los Tehuelches habitarlas. Las pinturas que se ven son animales, alguna cosa medio geométrica y manos positivas y negativas (mancha de las manos en la pared o color soplado sobre la mano, dejando el negativo de la mano en la pared). El tamaño del animal dibujado se refería a la tamaño del rebaño de guanacos, y la longitud del cuello indicaba la distancia de la cueva a la manada. Las manos eran una parte del ritual de la tribu, siendo el jefe el que marcaba la primera mano y a su lado los guerreros, por encima los ancianos, después las mujeres y ,por último, los niños.
Al parecer los Tehuelches pueden considerarse una raza perfecta, tenían buena organización social, no permitían matrimonios si entre los cónyuges existían menos de 5 grados de parentesco (para evitar consanguinidad), medían entre 2,20 y 2,40 metros, Sí, sí, habeís leido bien. No caminaban, iban al trote, y en caso de correr, podían llegar a los 100 km por hora (según el guía).
Como casi siempre, los britanicos estuvieron por acá y se llevaron un "trocito" (1 metro cuadrado de pared con pinturas) de pared para examinarlo...ahora todavia está en el British Museum, y sin fecha de vuelta.
YT, ademas de aprender tantísimas cosa, y enseñarnos otras como la misteriosa piedra enclavada (que nadie sabe quien la puso ahí, ni con qué fin,... ni siquiera el que averiguó la velocidad a la que corrian los Tehuelches ... por cierto, a ver si nos encontráis en la base en la foto), nidos de halcón sobre mierda milenaria de águila (en el que las aguilas dejarian de anidar para siempre si uno de nosotros nos acercasemos demasiado, dejando rastro de nuestro olor).
Por la noche, sin jeep ya, dormimos en Coyahique, "la gran metrópolis de la Patagonia", en un hostal en el que casualmente nos volvimos a encontrar con Jordi y Julia. Un hurra por los encuentros casuales del Camino.
viernes, 21 de mayo de 2010
El tramo final de la Austral - Puerto Tranquilo y la Catedral de Mármol
Subiendo otra vez hacia norte, como imagináis aun por la Carretera Austral, nos encontramos a 2 chicas y 5 niños haciendo dedo. Nos detenemos para explicarles que no podemos coger a tanta gente, su equipaje y el nuestro, pero su capacidad de persuasión es mayor "es que sino, tenemos que dormir aquí, y mañana no llegamos al colegio...y María tiene un examen".
Así que, por el bien del examen de María, vimos como la "tribu de los Braley" se las arreglaban para hacerse sitio en la parte trasera del coche.
De nuestra conversación, ambas partes salimos sorprendidas: Ellos, de cosas lejanas como que en España hubiese vacas lecheras (pero no dromedarios), y que coincidiésemos en hervir la leche recién ordeñada. A nosotros nos sorprendió que sólo hubiese "e1 bus del domingo", y que las dejase tiradas porque no había sitio, haciendo un huequito para el marido, que sí que se fue p9orque tenia que trabajar.Otra cosa que nos llamó la atención es que no tuviesen "chanchos" (cerdos) por la zona "porque son sucios".
Al llegar al pueblo-destino,Crochrane, 70 km de gravilla después, la familia nos invita a tomar mate y leche recién ordeñada en su casa. Además aprovechan para reírse de nosotros porque no sabemos el ritual que hay que seguir para tomar mate.(Solo decir "gracias" cuando no quieres mas, no pasar la "calabaza" sin terminar,etc).
Llegamos a Puerto Tranquilo, y después de una noche de mil estrellas y cientos de ladridos de perro, vimos un lindo amanecer a la orilla del lago. Nos dirigimos a ver el Monte San Valentín (el más alto de la Patagonia) y su Glaciar, disfrutando por el camino del misterio de su paisaje.
De vuelta, visitamos las Cuevas y la Catedral de Mármol, para lo cual un lugareño nos llevó en barca por el segundo lago más grande de Sudamérica, enseñándonos las increíbles formaciones rocosas que el viento y el agua han esculpido durante tantos años en la roca. Alucinante fue meternos con la barca entre los pasadizos, columnas y bóvedas, y más lo fue porque es otro de los hitos no contaminados (o bendecidos) por el turismo en Chile. En verano es un destino espectacular, ya que se recorre en kayak, pero ahora el agua está congelada!!
Así que, por el bien del examen de María, vimos como la "tribu de los Braley" se las arreglaban para hacerse sitio en la parte trasera del coche.
De nuestra conversación, ambas partes salimos sorprendidas: Ellos, de cosas lejanas como que en España hubiese vacas lecheras (pero no dromedarios), y que coincidiésemos en hervir la leche recién ordeñada. A nosotros nos sorprendió que sólo hubiese "e1 bus del domingo", y que las dejase tiradas porque no había sitio, haciendo un huequito para el marido, que sí que se fue p9orque tenia que trabajar.Otra cosa que nos llamó la atención es que no tuviesen "chanchos" (cerdos) por la zona "porque son sucios".
Al llegar al pueblo-destino,Crochrane, 70 km de gravilla después, la familia nos invita a tomar mate y leche recién ordeñada en su casa. Además aprovechan para reírse de nosotros porque no sabemos el ritual que hay que seguir para tomar mate.(Solo decir "gracias" cuando no quieres mas, no pasar la "calabaza" sin terminar,etc).
Llegamos a Puerto Tranquilo, y después de una noche de mil estrellas y cientos de ladridos de perro, vimos un lindo amanecer a la orilla del lago. Nos dirigimos a ver el Monte San Valentín (el más alto de la Patagonia) y su Glaciar, disfrutando por el camino del misterio de su paisaje.
De vuelta, visitamos las Cuevas y la Catedral de Mármol, para lo cual un lugareño nos llevó en barca por el segundo lago más grande de Sudamérica, enseñándonos las increíbles formaciones rocosas que el viento y el agua han esculpido durante tantos años en la roca. Alucinante fue meternos con la barca entre los pasadizos, columnas y bóvedas, y más lo fue porque es otro de los hitos no contaminados (o bendecidos) por el turismo en Chile. En verano es un destino espectacular, ya que se recorre en kayak, pero ahora el agua está congelada!!
domingo, 16 de mayo de 2010
Carretera Austral - El verdadero viaje II
Nosotros nos adentramos en la Patagonia profunda, conducir por la carretera austral nos estaba haciendo creer que viajabamos en el tiempo. En la primera emisora AM que conseguimos localizar escuchamos una radio-novela, lo que confirmó esta anacrónica sensación. Pero la segunda emisora encontrada, nos trasladó también de lugar, ya que era el mismo Concello de Lanín, Pontevedra, informando de los nuevos voluntarios contratados para el camino de Santiago (Creemos que esto es lo que se llama "Aldea Global"!!!).
En Caleta Tortel aparcamos en el estacionamiento antes de entrar en el pueblo, ya que en el pueblo no hay calles sino paseos de madera (10 kms), pero eso lo descubrimos al día siguiente, ya que eran las 10 de la noche y no se veían más que las de unas casas y conseguimos cenar gracias a la amabilidad local. La cena, a pesar de sus creencias religiosas y ser Sábado Santo, consistió en carne y loco mayo (marisco de la zona con Mayonesa) exquisito.
Después de descansar en el "hotel de 1000 estrellas" (es lo bueno de tener alquilado 1 jeep 4x4) descubrimos porque se le llama "Caleta" y el encanto de sus pasarelas.
Aquí todo esta hecho de madera: casas por fuera y por dentro, estructuras, protectores de chimeneas, tejados, columpios, macetas, estatuas ....
Aunque parecía pequeño,a priori, la verdad que después de cada esquina extendia sus pasarelas de caleta en caleta,desapareciendo de nuestra vista de tanto en cuanto.
Enfrente el mar entraba al puerto esquivando una mutitud de islas espectacularmente montañosas.
La carretera les había llegado apenas 6 años, por lo que la oferta turística está en pañales (demostrado con nuestra imposibilidad de tomar un café antes de la 1pm y al final, tomarlo en el salón de 1 casa que tenía un cartel de hospedaje en su exterior). Sorprendentemente no todo el mundo está contento con el progreso que llegará por la carretera (antes necesitaban 3 horas de barca para llegar al cruce más cercano,ahora en coche son sólo 30 minutos).
La comidilla en todos los lugares de la Patagonia Chilena es "las represas"(presas hidroelectricas). Hidroaisen, empresa de Endesa, tiene 1 plan para crear 4 represas por "acá". Mucha gente está en contra y otros tantos a favor.
Los argumentos en contra serian que laconstrucción traería a más gente de fuera, con el consiguiente deterioro del entorno; además,lapresa forzaría a algunos a mudarse, aparte del perjuicio en el ecosistema porque las represas vendrian acompañadas de 3600 torres eléctricas parar llevar laelectricidad al norte del país.
Los argumentos a favor son que se crearían nuevos puestos de trabajo en la zona, se mejorarian las infraestructuras y la vida seria mucho menos dura.
Todas ellas válidas.
Al salir de Tortel en dirección Sur nos encontramos con uno de los pasajes más hermosos: un desfiladero altísimo,como una herida en la montaña. Repleto de árboles secos inclinados por la fuerza delviento. Por un lado el río, a unos 100 metros, y por otro lado una pared casi vertical, y la carretera, por donde se pudo hacer.
Llegamos a Puerto Yungay,último Lago a cruzar, para llegar a la zona más austral de la Carretera. (Villa O´Higgins es el Punto final por ahora, aunque en 10 años está planeado que llegue hasta Torres del Paine).
Nosotros decidimos volver al norte, Puerto Tranquilo como siguiente destino.
En Caleta Tortel aparcamos en el estacionamiento antes de entrar en el pueblo, ya que en el pueblo no hay calles sino paseos de madera (10 kms), pero eso lo descubrimos al día siguiente, ya que eran las 10 de la noche y no se veían más que las de unas casas y conseguimos cenar gracias a la amabilidad local. La cena, a pesar de sus creencias religiosas y ser Sábado Santo, consistió en carne y loco mayo (marisco de la zona con Mayonesa) exquisito.
Después de descansar en el "hotel de 1000 estrellas" (es lo bueno de tener alquilado 1 jeep 4x4) descubrimos porque se le llama "Caleta" y el encanto de sus pasarelas.
Aquí todo esta hecho de madera: casas por fuera y por dentro, estructuras, protectores de chimeneas, tejados, columpios, macetas, estatuas ....
Aunque parecía pequeño,a priori, la verdad que después de cada esquina extendia sus pasarelas de caleta en caleta,desapareciendo de nuestra vista de tanto en cuanto.
Enfrente el mar entraba al puerto esquivando una mutitud de islas espectacularmente montañosas.
La carretera les había llegado apenas 6 años, por lo que la oferta turística está en pañales (demostrado con nuestra imposibilidad de tomar un café antes de la 1pm y al final, tomarlo en el salón de 1 casa que tenía un cartel de hospedaje en su exterior). Sorprendentemente no todo el mundo está contento con el progreso que llegará por la carretera (antes necesitaban 3 horas de barca para llegar al cruce más cercano,ahora en coche son sólo 30 minutos).
La comidilla en todos los lugares de la Patagonia Chilena es "las represas"(presas hidroelectricas). Hidroaisen, empresa de Endesa, tiene 1 plan para crear 4 represas por "acá". Mucha gente está en contra y otros tantos a favor.
Los argumentos en contra serian que laconstrucción traería a más gente de fuera, con el consiguiente deterioro del entorno; además,lapresa forzaría a algunos a mudarse, aparte del perjuicio en el ecosistema porque las represas vendrian acompañadas de 3600 torres eléctricas parar llevar laelectricidad al norte del país.
Los argumentos a favor son que se crearían nuevos puestos de trabajo en la zona, se mejorarian las infraestructuras y la vida seria mucho menos dura.
Todas ellas válidas.
Al salir de Tortel en dirección Sur nos encontramos con uno de los pasajes más hermosos: un desfiladero altísimo,como una herida en la montaña. Repleto de árboles secos inclinados por la fuerza delviento. Por un lado el río, a unos 100 metros, y por otro lado una pared casi vertical, y la carretera, por donde se pudo hacer.
Llegamos a Puerto Yungay,último Lago a cruzar, para llegar a la zona más austral de la Carretera. (Villa O´Higgins es el Punto final por ahora, aunque en 10 años está planeado que llegue hasta Torres del Paine).
Nosotros decidimos volver al norte, Puerto Tranquilo como siguiente destino.
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