Desde el Chaltén nos dirigimos al norte en bus por la Ruta 40 hacia los Antiguos. La "famosa" Ruta 40 es la carretara que va desde Rios Gallegos en el sur de Argentina hasta Salta en el norte frontera con Bolivia. Los argentinos la saben vender muy bien, pensándolo bien, ¿Qué es lo que no saben vender? si es que con ese acento ....
La verdad es que la Ruta 40, curiosa y pintoresca al principio, por su parecido con los escenarios de películas del lejano oeste, acaba resultando algo monótona al cabo de un tiempo de no ser por los vaivenes que da el autobus al ir por pedregal en vez de por asfalto.
Chile Chico es el "perfecto pueblo comunista" (como nos dijo un lugareño) ya que tiene "el colegio", "la plaza", "la tienda", "la gasolinera", "el hospital" ... En la frontera (otra vez!!!) conocimos a otros catalanes con quienes pensamos compartir coche, una vez que lo alquilásemos. Pero el alquiler de coches no fue tan fácil como creíamos. Europcar, Hertz o Pepecar no tienen sucursal en 1 pueblo de 4444 habitantes (Según http://es.wikipedia.org/wiki/Chile_Chico) así que hicimos un alto de una noche en la que entre todos hicimos una barbacoa vegetal en la cabaña que alquilamos. Por cierto, hay que destacar la cara de sorpresa e incredulidad de la dueña del super al saber de nuestra parrillada de vegetales.... "encender un fuego para vegetales sin nada de carne????!!!, ¿a quien se le ocurre?" En fin, cosas de españoles, pensaran.
Al día siguiente, después de telefonear a medio pueblo por fin dimos con quien "alquilaba" coches. En la drogería, frutería, mini-bazar, el dueño nos dice "¿veis ese coche que está delante? tomad las llaves y me pagais cuando volvaís. Y así fue cómo comenzamos nuestro viaje, con el jeep prestado y en esos caminos de gravilla, ripio que le dicen aquí.
La primera parte de la ruta austral nos dejó con la boca abierta. Comenzamos redeando montañas que bordeaban el lago General Carrera (segundo lago más grande de Sudámerica) y cada curva nos revelaba un paisaje verde luminoso, azul cielo o marrón piedra de las montañas cortadas a cuajo para construir la carretera, todo dependiendo de hacia donde dirigiese la miradao hacia donde te tornase la curva.
Al llegar a Puerto Guadal, Jordi y Julia se apearon, sorprendidos por la pintoresca aldea. Por esta zona, los diminutos, pueblos se caracterizan por las contrucciones de madera local y por la distancia de uno a otro, casi olvidados del resto del mundo ... (algunos tienen "aeropuerto" .... pero sólo para emergencias).
Nosotros nos dirigimos hacia Caleta Tortel .... eso será en la siguiente entrada ..
jueves, 29 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Patagonia Sur Argentina
El calafate - Glaciar Perito Moreno
Hemos visitado el glaciar Perito Moreno, es uno de los monumentos naturales más visitados del mundo donde ves caer bloques de hielo del glaciar delante de tus narices, el tamaño es descomunal, es como ver caer edificios de 40 a 60 metros de altura.
Es alucinante, y lo tienen todo bien montado para el turismo, no te salpica ni una gota!!. Aunque tanta rampa y tanta organización le resta un poco de magia. Recomendable ir por las tardes que es cuando más trozos de glaciar caen.
El Chaltén
Cerca de El Calafate, unas 3 horas en autobus es cerca en estas latitudes, está el llamado Paraiso del Trekking argentino, El Chaltén. Alsfaltaron la carretera hace bien poco, 2 años, y el pueblo está viviendo un auge repentino que no todos están de acuerdo, pero que contribuye a la bonanza económica del lugar. "En cuanto pongan el primer semáforo me marchó" nos contaba amenazante el mecánico del pueblo.
Casi todas las rutas parten del mismo centro del pueblo y tienen diferentes dificultades, la magia del sitio es que desde cualquier parte del pueblo ves el Monte Fitz Roy y/o el Monte Cerro. Las rutas son una estímulo para los sentidos ya que estamos en el otoño patagónico y tanto por el variado color de los árboles, amarillos, rojizos, diferentes tonos de verdes, como por encontrarte cara a cara con un pájaro loco o carpintero con sus ruido al picar el árbol. Todo esto hace que las rutas sean mucho más amenas.
El otro encanto del lugar que no gusta tanto y que puede pasar en otoño es el mal tiempo. Los primeros días el tiempo aguantó, pero los últimos días en el pueblo llovía y en las rutas y en las cimas nevaba. Así que desistimos de ver el Fitz Roy reflejado en el lago. Además estabamos empezando a tener complejo de cabras montesas sin bajar de los montes. El hecho de haber estado de fiesta el día anterior hasta las mil con las catalanas y otros viajeros (franceses y catalanes) NO fue importante en no subir a la montaña.
Aprovechamos el día para confraternizar con los locales, muchos de ellos asombrados y emocionados de la presencia de una gallega de Galicia!! (la tercera en 8 años), por lo cual nos ganamos unos tés y unas galletas de gorra. Además de eso, la lectura ("Patagonia Express" de Luis Sepúlveda, "Patagonia" de Bruce Chatwin y "el vasco de la carretilla" libros que ayudan a comprender estas tierras) y el descanso fueron nuestra actividad principal del día.
Hemos visitado el glaciar Perito Moreno, es uno de los monumentos naturales más visitados del mundo donde ves caer bloques de hielo del glaciar delante de tus narices, el tamaño es descomunal, es como ver caer edificios de 40 a 60 metros de altura.
Es alucinante, y lo tienen todo bien montado para el turismo, no te salpica ni una gota!!. Aunque tanta rampa y tanta organización le resta un poco de magia. Recomendable ir por las tardes que es cuando más trozos de glaciar caen.
El Chaltén
Cerca de El Calafate, unas 3 horas en autobus es cerca en estas latitudes, está el llamado Paraiso del Trekking argentino, El Chaltén. Alsfaltaron la carretera hace bien poco, 2 años, y el pueblo está viviendo un auge repentino que no todos están de acuerdo, pero que contribuye a la bonanza económica del lugar. "En cuanto pongan el primer semáforo me marchó" nos contaba amenazante el mecánico del pueblo.
Casi todas las rutas parten del mismo centro del pueblo y tienen diferentes dificultades, la magia del sitio es que desde cualquier parte del pueblo ves el Monte Fitz Roy y/o el Monte Cerro. Las rutas son una estímulo para los sentidos ya que estamos en el otoño patagónico y tanto por el variado color de los árboles, amarillos, rojizos, diferentes tonos de verdes, como por encontrarte cara a cara con un pájaro loco o carpintero con sus ruido al picar el árbol. Todo esto hace que las rutas sean mucho más amenas.
El otro encanto del lugar que no gusta tanto y que puede pasar en otoño es el mal tiempo. Los primeros días el tiempo aguantó, pero los últimos días en el pueblo llovía y en las rutas y en las cimas nevaba. Así que desistimos de ver el Fitz Roy reflejado en el lago. Además estabamos empezando a tener complejo de cabras montesas sin bajar de los montes. El hecho de haber estado de fiesta el día anterior hasta las mil con las catalanas y otros viajeros (franceses y catalanes) NO fue importante en no subir a la montaña.
Aprovechamos el día para confraternizar con los locales, muchos de ellos asombrados y emocionados de la presencia de una gallega de Galicia!! (la tercera en 8 años), por lo cual nos ganamos unos tés y unas galletas de gorra. Además de eso, la lectura ("Patagonia Express" de Luis Sepúlveda, "Patagonia" de Bruce Chatwin y "el vasco de la carretilla" libros que ayudan a comprender estas tierras) y el descanso fueron nuestra actividad principal del día.
lunes, 19 de abril de 2010
La Gran Evasión: Argentina otra vez
Aquella noche nos habian reservado la mejor cama. Aun así no pegamos ojo, asi que intentamos irnos al Calafate en bus. Sin embargo la ausencia de billetes, y la amorosa resistencia de nuestros anfitriones hizo que nuestra unica opcion posible fuese la huida, "la gran evasion".
Asi que nos posicionamos de incógnito en la salida del pueblo, con las esperanzas puestas en que algún "auto" nos llevase al otro lado de la frontera, a 200 kilómetros.
Domingo por la mañana, fuera de temporada, ya estábamos advertidos de que "nadie va para allá". Durante un rato, los pocos coches que salian del pueblo hacia el desierto Patagónico, lo unico que hacian era disculparse por no poder llevarnos.Cuando nos acercaron al puesto fronterizo, habia poco mas que un local de souvenirs-cafeteria-ventadepasajes y un gendarme mas aburrido que nosotros, "es que los 3 buses del dia ya han pasado. Nadie pasa por acá", asi que nos estuvo informanco de las relaciones socioecómicas y políticas de Chile con sus paises aledaños (nada buenas, por cierto, aunque nos quedamos tranquilos de saber que el rearme armamentístico de de Chile "siempre será con caracter defensivo").
Llegaron algunos buses con turistas, asi que el gendarme se fue a trabajar, y nosotros a la cafetería. Allí habia un chofer argentino, Juan, que iba de regreso al Calafate, nuestro destino, pero que no podia pasar con pasajeros por la aduana, ya que solo tiene permitido llevarlos a Chile, pero no de vuelta a Argentina. Convenimos con él que caminaríamos con nuestras mochilas un trecho de los 7 kilómetros que separan el puesto fronterizo chileno y el argentino, hasta desaparecer de vista del primero, y allí nos dejaría antes de llegar a la segunda, y volvería a recogernos algo más adelante.
El plan llevado a la práctica fue un poco mas problemático:En el lado Chileno, ningun problema, ya que nuestro colegita el gendarme no tuvo ningún escrupulo en saltarse a toda la cola de turistas franceses que esperaban el sello de su pasaporte y hacer nuestros trámites primero (por cierto, qué buena educación la de los franceses); pero a los argentinos se les hacia raro 2 mochileros andando por una carretera de gravilla, cuando el siguiente pueblo está a 50 kilómetros.
Salimos de allí lo antes posible, y a las 4.30 estábamos en el Calafate, casi a la misma hora que Belén y Amparo habian llegado en el bus.
Asi que nos posicionamos de incógnito en la salida del pueblo, con las esperanzas puestas en que algún "auto" nos llevase al otro lado de la frontera, a 200 kilómetros.
Domingo por la mañana, fuera de temporada, ya estábamos advertidos de que "nadie va para allá". Durante un rato, los pocos coches que salian del pueblo hacia el desierto Patagónico, lo unico que hacian era disculparse por no poder llevarnos.Cuando nos acercaron al puesto fronterizo, habia poco mas que un local de souvenirs-cafeteria-ventadepasajes y un gendarme mas aburrido que nosotros, "es que los 3 buses del dia ya han pasado. Nadie pasa por acá", asi que nos estuvo informanco de las relaciones socioecómicas y políticas de Chile con sus paises aledaños (nada buenas, por cierto, aunque nos quedamos tranquilos de saber que el rearme armamentístico de de Chile "siempre será con caracter defensivo").
Llegaron algunos buses con turistas, asi que el gendarme se fue a trabajar, y nosotros a la cafetería. Allí habia un chofer argentino, Juan, que iba de regreso al Calafate, nuestro destino, pero que no podia pasar con pasajeros por la aduana, ya que solo tiene permitido llevarlos a Chile, pero no de vuelta a Argentina. Convenimos con él que caminaríamos con nuestras mochilas un trecho de los 7 kilómetros que separan el puesto fronterizo chileno y el argentino, hasta desaparecer de vista del primero, y allí nos dejaría antes de llegar a la segunda, y volvería a recogernos algo más adelante.
El plan llevado a la práctica fue un poco mas problemático:En el lado Chileno, ningun problema, ya que nuestro colegita el gendarme no tuvo ningún escrupulo en saltarse a toda la cola de turistas franceses que esperaban el sello de su pasaporte y hacer nuestros trámites primero (por cierto, qué buena educación la de los franceses); pero a los argentinos se les hacia raro 2 mochileros andando por una carretera de gravilla, cuando el siguiente pueblo está a 50 kilómetros.
Salimos de allí lo antes posible, y a las 4.30 estábamos en el Calafate, casi a la misma hora que Belén y Amparo habian llegado en el bus.
sábado, 17 de abril de 2010
Puerto Natales y Torres del Paine - Patagonia sur chilena 2 .. (uff que titulo)
A medida que se alarga el viaje, los paisajes van cambiando (por ejemplo, hoy vimos como todavía un soldado chileno manejaba un vehiculo teledirigido buscando minas antipersona), pero si hay algo que se repite son las mismas caras de los mochileros en cada pueblo.
Así que cuando llegamos a la casa de nuestro anfitrión en Puerto Natales no nos sorprendió encontrarnos a las catalanas Sandra y Marina; aunque fue mayor la sorpresa al ver que además que la familia Albornoz (2 adultos, 4 hijos, 1 perro de 3 patas y un gato) tenían acogidas a otras 10 personas además de nosotros 4. Cuando llegamos se nos ofreció una habitación con 2 camas individuales y un sofa para los 4, aunque al volver de nuestra vuelta por el centro, ya había 3 turcos ocupando el sofa.
La "cena internacional" incluyó platos de diferentes países y en ella nos informamos de posibles rutas que podíamos hacer en el parque nacional del Paine, considerado el paraiso del trekking en Chile y reconocido internacionalmente. Por cierto, aunque la cena estuvo bien nos quedamos con ganas de probar la especialidad regional, ostiones con queso.
A las 7 am del día siguiente cogimos el bus al parque con nuesta provisiones, con nuestros bastones y serias dudas sobre nuestra capacidad o no de culminar los 5 días de ruta por el Paine.
El primer día fue el más díficil ya que incluía una subida de 6 horas con 1 desnivel de 800 metros de altitud. Eso si, los paisajes fueron impresionantes, subiendo la primera montaña tenías una visión general del valle, en cuanto la ladeabas entrabas en un "mundo de hobbits" donde nos sentímos diminutos: enrtamos y salimos de 1 bosque frondoso, vadeamos un río y finalmente, quasi-escalamos un pedregal para encontrarnos de frente con la majestuosa vista de las torres, con el lago verde turquesa a sus pies. ¡¡¡Valió la pena!!!
Por la noche nos alojamos en un refugio de montaña (no es la ieda española de refugio, se parece más a un mini hotel de lujo donde se paga por todo, pero era eso o tienda de campaña y ... ahora en otoño y en los andes, las noches no son de bermudas y tirantes ..). La gente del albergue no eran muy amigables, más bien secos. No entendemos su mala cara cuando intentamos calentar una lata de alubias en 1 estufa de leña, ¡¡ somos españoles!!
El segundo día se suponía más facil, ya que la mayor parte del camino era bordeando un lago glaciar, sin embargo la última parte se nos hizó muy díficil debido a los fuertes vientos. Lo mejor del día fue el amanecer donde disfrutamos de un arco iris como dibujado por un niño pequeño, naciendo en el lago y acabando en la montaña.
El tercer día, se trataba de subir al mirador francés, con vistas al glaciar de mismo nombre y estruendosos aludes como banda sonora. Enhorabuena a Belén que llegó al mirador Británico y consiguió una vista envolvente de las montañas. El refugio de esa noche, fue uno de 5 estrellas con internet y todo!!.
El cuarto día, el camino nos llevaba al glaciar Grey, menos espectacular que el famoso Perito Moreno, merece la pena por ser menos visitado y además tuvimos la suerte de poder coger trozos de hielo en nuestras manos. Esa noche compartimos brebajes varios (vino y pisco sour) con una pareja chilena y fuimos "calientes" a la cama.
El quinto día fue la vuelta a la civilización pero no antes de echar un último vistazo al macizo montañoso y admirar la famosa vista de "los Cuernos del Paine" después de un paseo en catamarán por el lago.
La llegada a casa de los Albornoz fue un shock de pasar de la tranquilidad de la montaña al barullo de una casa siempre llena (esta noche eramos 25 ya que la perra había tenido crias en nuestra ausencia). El plato caliente que nos esperaba en la mesa al llegar no tiene precio.
Así que cuando llegamos a la casa de nuestro anfitrión en Puerto Natales no nos sorprendió encontrarnos a las catalanas Sandra y Marina; aunque fue mayor la sorpresa al ver que además que la familia Albornoz (2 adultos, 4 hijos, 1 perro de 3 patas y un gato) tenían acogidas a otras 10 personas además de nosotros 4. Cuando llegamos se nos ofreció una habitación con 2 camas individuales y un sofa para los 4, aunque al volver de nuestra vuelta por el centro, ya había 3 turcos ocupando el sofa.
La "cena internacional" incluyó platos de diferentes países y en ella nos informamos de posibles rutas que podíamos hacer en el parque nacional del Paine, considerado el paraiso del trekking en Chile y reconocido internacionalmente. Por cierto, aunque la cena estuvo bien nos quedamos con ganas de probar la especialidad regional, ostiones con queso.
A las 7 am del día siguiente cogimos el bus al parque con nuesta provisiones, con nuestros bastones y serias dudas sobre nuestra capacidad o no de culminar los 5 días de ruta por el Paine.
El primer día fue el más díficil ya que incluía una subida de 6 horas con 1 desnivel de 800 metros de altitud. Eso si, los paisajes fueron impresionantes, subiendo la primera montaña tenías una visión general del valle, en cuanto la ladeabas entrabas en un "mundo de hobbits" donde nos sentímos diminutos: enrtamos y salimos de 1 bosque frondoso, vadeamos un río y finalmente, quasi-escalamos un pedregal para encontrarnos de frente con la majestuosa vista de las torres, con el lago verde turquesa a sus pies. ¡¡¡Valió la pena!!!
Por la noche nos alojamos en un refugio de montaña (no es la ieda española de refugio, se parece más a un mini hotel de lujo donde se paga por todo, pero era eso o tienda de campaña y ... ahora en otoño y en los andes, las noches no son de bermudas y tirantes ..). La gente del albergue no eran muy amigables, más bien secos. No entendemos su mala cara cuando intentamos calentar una lata de alubias en 1 estufa de leña, ¡¡ somos españoles!!
El segundo día se suponía más facil, ya que la mayor parte del camino era bordeando un lago glaciar, sin embargo la última parte se nos hizó muy díficil debido a los fuertes vientos. Lo mejor del día fue el amanecer donde disfrutamos de un arco iris como dibujado por un niño pequeño, naciendo en el lago y acabando en la montaña.
El tercer día, se trataba de subir al mirador francés, con vistas al glaciar de mismo nombre y estruendosos aludes como banda sonora. Enhorabuena a Belén que llegó al mirador Británico y consiguió una vista envolvente de las montañas. El refugio de esa noche, fue uno de 5 estrellas con internet y todo!!.
El cuarto día, el camino nos llevaba al glaciar Grey, menos espectacular que el famoso Perito Moreno, merece la pena por ser menos visitado y además tuvimos la suerte de poder coger trozos de hielo en nuestras manos. Esa noche compartimos brebajes varios (vino y pisco sour) con una pareja chilena y fuimos "calientes" a la cama.
El quinto día fue la vuelta a la civilización pero no antes de echar un último vistazo al macizo montañoso y admirar la famosa vista de "los Cuernos del Paine" después de un paseo en catamarán por el lago.
La llegada a casa de los Albornoz fue un shock de pasar de la tranquilidad de la montaña al barullo de una casa siempre llena (esta noche eramos 25 ya que la perra había tenido crias en nuestra ausencia). El plato caliente que nos esperaba en la mesa al llegar no tiene precio.
martes, 13 de abril de 2010
Patagonia Sur Chilena - Punta Arenas
Nuestra entrada a la Patagonia Chilena, direccion norte desde Ushuaia, fue Punta Arenas. Tras 10 horas entretenidas en bus viendo guanacos, ñandus (buscar en www.wikipedia.org) y policia de frontera.
Comenzamos a entender las verdaderas dimensiones de esta tierra conocida como la Patagonia. Puedes viajar 100 o 150 kms entre una casa y la siguiente (por lo que entendemos que no van a comprar pan ni periodico diario).
Y el espacio que "queda" entre casas y poblados (llamemosle agrupacion de unas 15 viviendas), B Chatwind lo describió como "el desierto patagónico, un mar de malezas espinosas de un gris verdosa que crecen en manchas y se levanta en los terraplenes. El polvo blanquecino se levanta de los salitrales y en el horizonte, cielo y tierra se funden en 1 todo incoloro". Aunque nosotros no se nos ocurre más palabras que "la nada".
El paisaje patagónico ira cambiando durante nuestro recorrido hacia el norte tanto en Chile como en Argentina, pero de momento lo mejor que se puede hacer durante tantas horas de viaje es dormir.
Desde Punta Arenas fuimos a ver los pinguinos que todavía no habían emigrado de la colonia Otway.
También estamos instaurando la moda de visitar parques naturales a los que nadie más va, asi que en el parque de Pali Aike fuimos los únicos que dimos al trabajo al guardaparque (literalmente), y que asombrabamos a los numerosos guanacos que pacían en el místico paisaje lunar. 6 horas de caminata por el parque y lo que más valió la pena fue estar dentro de 1 antiguo volcán y de un maar (no es error ortográfico, www.wikipedia.org os lo dirá). El entorno es el ideal para rodar películas tipo "Mad Max" o "Dune".
Como homenaje esa noche cenamos en 1 tasca soportando lo hortera del local y entendiendo la buena fama que tiene el marisco por aqui: comimos un excelente pudín de centolla y almejas en salsa verde.
Comenzamos a entender las verdaderas dimensiones de esta tierra conocida como la Patagonia. Puedes viajar 100 o 150 kms entre una casa y la siguiente (por lo que entendemos que no van a comprar pan ni periodico diario).
Y el espacio que "queda" entre casas y poblados (llamemosle agrupacion de unas 15 viviendas), B Chatwind lo describió como "el desierto patagónico, un mar de malezas espinosas de un gris verdosa que crecen en manchas y se levanta en los terraplenes. El polvo blanquecino se levanta de los salitrales y en el horizonte, cielo y tierra se funden en 1 todo incoloro". Aunque nosotros no se nos ocurre más palabras que "la nada".
El paisaje patagónico ira cambiando durante nuestro recorrido hacia el norte tanto en Chile como en Argentina, pero de momento lo mejor que se puede hacer durante tantas horas de viaje es dormir.
Desde Punta Arenas fuimos a ver los pinguinos que todavía no habían emigrado de la colonia Otway.
También estamos instaurando la moda de visitar parques naturales a los que nadie más va, asi que en el parque de Pali Aike fuimos los únicos que dimos al trabajo al guardaparque (literalmente), y que asombrabamos a los numerosos guanacos que pacían en el místico paisaje lunar. 6 horas de caminata por el parque y lo que más valió la pena fue estar dentro de 1 antiguo volcán y de un maar (no es error ortográfico, www.wikipedia.org os lo dirá). El entorno es el ideal para rodar películas tipo "Mad Max" o "Dune".
Como homenaje esa noche cenamos en 1 tasca soportando lo hortera del local y entendiendo la buena fama que tiene el marisco por aqui: comimos un excelente pudín de centolla y almejas en salsa verde.
martes, 30 de marzo de 2010
Ushuaia...¿Fin del Mundo?
Vuelo "local" en Argentina significa 3 horas y media de vuelo dentro de su frontera: 3500 kilómetros al Sur de Buenos Aires. Comprendereis entonces el cambio radical de vestimenta,...por fin pudimos lucir nuestros polares y pantalones térmicos... ¡estamos a tan solo 1000 kilómetros de la Antártida!!!
Ushuaia es una Ciudad de la Isla de Tierra de Fuego, separada del Continente por el Estrecho de Magallanes (sí, sí, ese con el que tanto nos machacaron durante la EGB). Es considerada el Fin del Mundo, a menos que le preguntes a un chileno, que suelen tener divergencias con los argentinos en lo referente a geografia/ historia/ musica/comida/etc (os haceis a la idea).
Tonto aquel que ha llegado allí y no ha querido hacer un viaje en barco por el Canal de Beagle. Y mas tonto aquel que no se da cuenta que las corrientes por estas latitudes son tremendas, y el viaje puede convertirse en un parque de atracciones, lo que significa que en nuestro "idílico paseo naútico" expulsaron líquidos estomacales por la boca más de la mitad de los pasajeros, afectando esto ostensiblemente a la otra mitad. (Despues del viaje, entendimos porqué el servicio de cafeteria estaba incluido en el precio del pasaje: no comia ni dios).
Tambien comprendimos que vamos a tener que pagar por todo, o casi, y nuestro presupuesto se puede ver duramente golpeado. Pagamos por coger el taxi para subir al glaciar Martial, pagamos por utilizar el telesilla para cruzarlo, y pagamos tambien por caminar hasta la cumbre.
En el Parque de Tierra de Fuego (donde tambien hay que pagar, of course), llegamos al punto final de las carreteras Americanas, supimos del daño que causan los castores (especie invasora) en este medio ambiente,y nos hicimos amigas de un zorro, que estuvo a nuestro lado en un momento crítico en el que nos creimos abandonadas por el conductor del último autobús del parque.
Ushuaia es una Ciudad de la Isla de Tierra de Fuego, separada del Continente por el Estrecho de Magallanes (sí, sí, ese con el que tanto nos machacaron durante la EGB). Es considerada el Fin del Mundo, a menos que le preguntes a un chileno, que suelen tener divergencias con los argentinos en lo referente a geografia/ historia/ musica/comida/etc (os haceis a la idea).
Tonto aquel que ha llegado allí y no ha querido hacer un viaje en barco por el Canal de Beagle. Y mas tonto aquel que no se da cuenta que las corrientes por estas latitudes son tremendas, y el viaje puede convertirse en un parque de atracciones, lo que significa que en nuestro "idílico paseo naútico" expulsaron líquidos estomacales por la boca más de la mitad de los pasajeros, afectando esto ostensiblemente a la otra mitad. (Despues del viaje, entendimos porqué el servicio de cafeteria estaba incluido en el precio del pasaje: no comia ni dios).
Tambien comprendimos que vamos a tener que pagar por todo, o casi, y nuestro presupuesto se puede ver duramente golpeado. Pagamos por coger el taxi para subir al glaciar Martial, pagamos por utilizar el telesilla para cruzarlo, y pagamos tambien por caminar hasta la cumbre.
En el Parque de Tierra de Fuego (donde tambien hay que pagar, of course), llegamos al punto final de las carreteras Americanas, supimos del daño que causan los castores (especie invasora) en este medio ambiente,y nos hicimos amigas de un zorro, que estuvo a nuestro lado en un momento crítico en el que nos creimos abandonadas por el conductor del último autobús del parque.
domingo, 28 de marzo de 2010
Buenos Aires, Ropa Limpia
Lo mas emocionante de nuestra breve visita a Buenos Aires fue sin duda el reencuentro con Sole, 6 años después para unos y 4 para otros. Nuestra amiga argentina nos acogió con la misma calidez que si nos hubiese visto ayer. Y lo segundo más emocionante fue poder sentir la ropa limpia después de una lavadora.
Pasear por Buenos Aires no resultó muy diferente que hacerlo por París o por zonas de Madrid, es considerada la ciudad más europea de America Latina y sus avenidas son una sucesión interminable de edificios organizados en cuadras de 100 metros. San Telmo, Palermo, Puerto Madero, .. y la Boca, un barrio con personalidad propia, con su estadio y sus calles coloridas en la zona de Caminito.
Por no falla a nuestros hábitos, nos olvidamos que los lunes son "días inutiles" para el turismo, ya que todo está cerradom incluso las rosaledas. Así que nos conformamos con paseito por el jardín japones (nada mejor que jugar al escondite para hacerlo más interesante) y ver la rosa de metal.
Como actividades culturales o culturetas visitamos el Ateneo, una libreria impresionante en un antiguo teatro y asistimos a la obra de teatro "Art" con Ricardo Darín como actor principal.
Pasear por Buenos Aires no resultó muy diferente que hacerlo por París o por zonas de Madrid, es considerada la ciudad más europea de America Latina y sus avenidas son una sucesión interminable de edificios organizados en cuadras de 100 metros. San Telmo, Palermo, Puerto Madero, .. y la Boca, un barrio con personalidad propia, con su estadio y sus calles coloridas en la zona de Caminito.
Por no falla a nuestros hábitos, nos olvidamos que los lunes son "días inutiles" para el turismo, ya que todo está cerradom incluso las rosaledas. Así que nos conformamos con paseito por el jardín japones (nada mejor que jugar al escondite para hacerlo más interesante) y ver la rosa de metal.
Como actividades culturales o culturetas visitamos el Ateneo, una libreria impresionante en un antiguo teatro y asistimos a la obra de teatro "Art" con Ricardo Darín como actor principal.
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